jueves, septiembre 29, 2011

Un monstruo muy pulcro: Dexter

Escuchas por un momento la voz de Dexter que te susurra al oído, lo que nadie más sabe, que sólo a ti te dice… entonces sientes un escalofrío de placer nervioso, la adrenalina se dispara en tu torrente sanguíneo y sientes que todo es posible. El mal es gris. Materia gris. Y dulce, con cierto toque ferroso.

La primera vez que vi las promociones de una nueva serie de televisión que tenía como protagonista a Michael C. Hall (Six Feet Under) y que bajo una seductora línea musical y un juego de manchas de sangre, sugestivo y aterrador a la vez, decía llamarse Dexter, me sentí inmediatamente motivado. Y desde entonces, con cada nueva temporada, esa motivación se ha convertido en auténtica satisfacción y en devota fidelidad a la que considero una de las mejores series que haya visto. A ese grupo se sumarían: Malú Mulher – Malú Mujer (Globo TV), Der alte – El viejo (ZDF), Zaphir and Steel - Záfiro y Acero (BBC Central), ER – Sala de Emergencias (Constant C), y The X – Files – Los archivos secretos X (Fox). Por supuesto, hay muchas más… sin embargo, me atrevo a señalar estas como las mejores de las mejores. Las imprescindibles.

Dexter narra la vida de un especialista en análisis de manchas de sangre en escenas de crimen, que trabaja para la policía de Miami mientras lleva una oscura faceta como asesino en serie de asesinos que han escapado a la ley. La doble personalidad de Dexter Morgan se establece desde el comienzo mismo de la historia, a través del dispositivo de la narración con voz off del propio protagonista diciéndonos que no es un ser humano, apenas simula serlo. La voz tiene un tono calmado, hasta divertido, pero es incuestionable su visceralidad. Con ese gancho a la mandíbula del espectador, Dexter corta cualquier posibilidad de que se aleje a un sitio seguro: su destino será ineludible. Cómplice.

Todos tenemos secretos, partes de nosotros mismos que nunca revelamos a nadie. Incluso, les tememos y pretendemos muchas veces que no están ahí, respirando el aire diáfano de nuestras rutinas diarias, nutriéndose de la materia precisa de la cotidianidad. Las acechanzas nocturnas de nuestros personales demonios asaltan el sueño y disparan las pesadillas a ojos abiertos y plenos. ¿Y si en el fondo todos somos asesinos en serie? Buscamos la expiación en la satisfacción de los deberes cumplidos… o en escaramuzas de perversión silenciosa, aunque muchas veces ni lo uno ni lo otro son suficientes. Entonces surge un alter ego colectivo, una alteración de la imaginación que atrapa toda la furia contenida y la explota al máximo: Dexter Morgan.

Con una estrategia dramática de capas de densidad para establecer la red de personas cercanas a Dexter, la serie marca un primer círculo con Debra Morgan (Jennifer Carpenter), su hermana de crianza, una grosera e inteligente oficial (más tarde ascendida a detective) que se las huele todas menos la de que su idolatrado hermano es un criminal de marca mayor. Debra es total e incondicionalmente fiel a Dexter, lo cual es definitivo para consolidar la paradoja existencial de Dex. Su hermana daría la vida por él y lo considera además el hombre más bueno del mundo. Y cada que tiene oportunidad se lo hace notar a quien le interese, y por lo general lo hace, insultando lo más que se pueda. El sentido de humor agudo y casi perverso de Debra es uno de los ingredientes de la clave sólida de la serie: no hay personaje menos importante que el protagonista, es sólo una cuestión de tiempos y espacios, la acción dramática central está en Dexter.

El siguiente círculo en la vida de Dexter es el de sus compañeros de trabajo. Allí hay un nivel de subordinación con su jefe inmediato, la Tnte. María LaGuerta (Lauren Vélez) y de discreta empatía con sus otros colegas. En especial con el otro investigador forense, Vince Masuka (C.S. Lee), un asiático pervertido bastante singular. Cáustico e impertinente, Masuka aparenta más de lo que en realidad es. Su clave como contraparte es poner al espectador en la identificación de esas personalidades oscuras que todos tenemos, pero que no trascienden a realidades siniestras. A Masuka todos lo detestan menos Dexter, quien irónico y hasta tierno se divierte con sus ‘atrevidas’ salidas.

Los otros elemento de ese círculo más externo, son el Sargento Ángel Batista (David Zayas) quien va desde la primera temporada siempre leal a los Morgan y más recientemente, el oficial Joey Quinn (Desmond Harrington) de estrecha relación con Debra y quien no mira con buenos ojos a su cuñado.

Hay otro círculo más profundo y determinante en la complejidad del mundo de Dexter, cuando conoce a Rita Benett (Julie Benz) madre de dos chicos, Astor y Cody, con quien el simpático asesino serial intenta ser humano, al punto que descubre una faceta desconocida de sí mismo. En medio de tanta sangre, frialdad y ausencia de emociones, quizá si puede sentir… incluso amar a alguien. Difícil que permita a alguien amarlo, pero los pasos están dados y la cuenta regresiva hacia una posible redención ha empezado.

Con Rita, llevado de su inmensa ternura y confianza, Dexter inicia un viaje que lo llevará al centro mismo de su naturaleza indescifrable.


El último círculo es mental. Y reside en la imagen del guía y mentor de Dexter, su padre adoptivo, Harry Morgan (James Remar), detective que lo encuentra en un contenedor al lado del cuerpo mutilado de su madre, cuando apenas tiene 3 o 4 años. Harry es la voz de la súper conciencia de Dexter. Harry diseña un código para que su hijo encauce su instinto asesino y que parece ser el patrón moral del personaje, pero llega un momento en que no es suficiente y debe escucharse primero y luego en realidad verse la figura de su padre para que el coctel esté completo. Dexter Morgan, asesino en serie, con un dispositivo perfecto que le dice: no te dejes atrapar. Así las cosas, todo se ve muy simple. El asunto es de clásica expectativa de suspenso… pero, ¿qué sucede cuando el protagonista decide trasgredir los límites que le impone el código Harry y la voz misma de este?

Dejemos claro algo. No es que Dexter sea esquizofrénico y que sufra de alucinaciones que le hagan ver a su padre en los momentos de crisis. No. Es un psicópata, eso no se puede matizar. Más bien se trata de un recurso narrativo que nos permite estar en el centro mismo de su cerebro cuando todas las contradicciones salen a flote. No es sencillo caminar por la línea delgada de la apología al crimen o a la perversión. Un riesgo demencial que han corrido los guionistas en cada nueva temporada. Y que sin duda ha sido el clavo en el zapato al hablar de reconocimientos en ese renglón.

Dexter ha recibido dos Globos de Oro en 2010 cuando Michael C. Hall recibió el suyo como mejor actor protagónico en serie dramática y John Lithgow, el propio como mejor actor de reparto por su rol de Arthur Mitchell en la temporada 4. Un Emmy en 2008 por el cabezote (y que aparece al final de esta entrada de Rayoazul). Y uno más para John Lithgow. Hall también recibió, ya era justo, el reconocimiento de sus colegas del Screen Actor’s Guild en 2010. La serie ha recibido muchos premios, sin embargo el de guión siempre se le ha escapado. ¿Razones? Encuentro dos posibles: la competencia es muy seria y la temática de la serie no es de la ortodoxia de los premios.

El diseño de cada temporada nos pone a Dexter Morgan en la cotidianidad diurna de su labor como investigador forense, que en las noches hace de fiel esposo y paternal amigo de sus hijastros, aunque de cuando en cuando pasa algunas horas de más en la oficina… que es su mesa de corte. Allí donde bajo un riguroso ritual, Dexter cumple con su tarea vengadora y expiadora. Cada vez que asesina, se libera a sí mismo. Por supuesto, todo logro conlleva un riesgo. Dexter tiene un tiempo límite, cuando ya no haya más liberación y aparezcan la culpa y el castigo. Esa es la frontera que visualiza el espectador en cada capítulo y en cada temporada.

Por supuesto, para un protagonista tan exquisito han de diseñarse antagonistas tanto o más encantadores y malévolos. Y cada temporada el refinamiento es mayor. En la Temporada 1 se enfrentó al asesino del camión de hielo, que le dejaba extrañas pistas con el fin de que lo descubriese. Y cuando eso sucede, la sorpresa no puede ser más impactante. Un excelente comienzo. La Temporada 2 está caracterizada por la adaptación a una nueva situación: tener una pareja romántica con el complemento de unos hijos bastante inquietos y un exesposo problemático. A lo cual se añade una consejera terapéutica que pondrá más que sal y pimienta en la vida de Dexter. La Temporada 3 es la de la amistad. Dexter conoce a un exitoso fiscal de distrito que le revelará las claves de un sueño antes imposible: tener un amigo, un confidente. Mientras, un asesino anda suelto por las calles de Miami. La Temporada 4 es una de las más complejas y fabulosas. Dexter por fin da con un antagonista que pone en riesgo toda su fachada llevándolo a un punto extremo que ni el más juicioso y atento asesino a sueldo, quisiera tocar. La presencia de Trinidad en la vida de Dexter marcará el inicio del final. ¿Será atrapado Dexter Morgan? Y la Temporada 5 es la exégesis. Aparece en la vida del aterrado Dexter Morgan, Lumen Ann Pierce (Julia Stiles), la única víctima sobreviviente de un crimen atroz. Un crimen que ella misma quiere vengar. Y Dexter se convierte en su ángel exterminador de bolsillo. ¿Qué más se le puede pedir a la vida? Ah, sí. Que se enamore de ti. Bueno… eso sólo se puede saber si sigues los 12 electrizantes episodios.

Ya en Estados Unidos arranca este 2 de Octubre, la Temporada 6 que esperemos llegue pronto a Latinoamérica.

Dexter Morgan habla de sí mismo como un ser deshumanizado, su alter ego sicópata es el Pasajero Oscuro (Dark Passenger), ese que lo habita por momentos y que lo lleva a efectuar su sanguinario ritual: cada cierto tiempo, Dex sale de caza. Rastrea a algún criminal que haya conseguido escapar a la justicia. Lo investiga de manera exhaustiva: estudia los casos, reúne pruebas, elabora un perfil. Una vez comprobada la culpabilidad procede a capturarlo y llevarlo a un sitio previamente acondicionado para su “acto de justicia”. En un cuarto forrado en polietileno transparente, adornado con las fotos de las víctimas del criminal de turno que yace sobre una mesa, fijo a ella por bandas de polietileno y la boca tapada. Dexter cubierto con un delantal de cuero negro y guantes (al mejor estilo matarife), le explica al invitado a su mesa a que se debe el honor. En algún momento se acerca con un bisturí y corta el rostro, toma una muestra de sangre que coloca, muy profesional, en una plaqueta de microscopio. En su casa en un lugar secreto esconde su colección de muestras. Sus trofeos. Luego, con toda la frialdad del caso – aunque algunas veces el Pasajero Oscuro está de malas pulgas y la rabia y la ira lo poseen-, termina su labor punitiva cuando un afilado cuchillo de cacería traspasa el corazón. Un latido cesa, otro nace. Enardecido.

Con un preciso montaje, fotografía cálida (el cabezote es brutalmente delicado y preciosista), diálogos veloces y agudos, sub-tramas inquietantes y complejas, personajes reales y aterradoramente entrañables, y una increíble fuerza de atracción ejercida por la interpretación de Michael C. Hall y su encantadora voz, Dexter es una serie fuerte, atrevida y elegante. Más que recomendada.

La contemplación de la muerte como una realidad alcanzable y casi redentora, pone al espectador en una encrucijada ética que hace tambalear los esquemas más abiertos frente a lo que se puede considerar correcto o no. Y las ambivalencias que afrontamos a diario afloran en un surtidor de emociones incontenibles.

Dexter está basada en las novelas Darkly Dreaming Dexter, Dearly Devoted Dexter and Dexter in the Dark de Jeff Lindsay, quien es el guionista principal al lado de James Manos Jr., autor entre otros de series tan exitosas como The Shield y la laureada The Sopranos. Este par de artistas de la dramaturgia audiovisual, al lado de otros, cosen temporada tras temporada la urdimbre tenebrosa de un simpático asesino.

DEXTER
Michael C. Hall
Jennifer Carpenter
Lauren Vélez
David Zayas
James Remar
C.S.Lee
Julie Benz
Desmond Harrington

Showtimes Network

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