Parte Dos
Con el encierro obligatorio (provocado por la Covid), nos pasó lo que a todos, nos
pegamos a la pequeña pantalla y nos sumergimos en el streaming. Mamá había
visto mucha tele por su cuenta y yo otro tanto, mucho tanto; al juntarnos de nuevo, el
asunto adquirió proporciones inimaginables. Ver tele juntos se nos convirtió en
la ocasión para compartir muchas cosas, más allá de las historias que
seguíamos.
De su época independiente, ella traía un inquietante gusto adquirido por
las series policiacas como CSI (CBS, 2000-2015), su preferida, NCIS (CBS, 2003-Al aire), con la que peleaba y se
reconciliaba, La Ley y el Orden (NBC, 1990- Al aire), que yo conocía, pero no veía y que cuando lo
hice, le recomendé no ver más porque es jodidamente dura. Eso mismo pasó con
Mentes Criminales (CBS, 2005-Al aire). Muy pasadas. Eso sí, no le cuestionamos mucho su interés por
The Blacklist (NBC, 2013-2023), le encantaba ver a James Spader, en su elegante rol del maloso
Raymond "Red" Reddington y su compleja relación con la agente, Elizabeth Keen (Megan
Boone). Siempre que podía me contaba detalles, pero la atajaba con mi alergia a
los espóileres. Lo curioso es que aunque vi las dos primeras temporadas cuando
estaba al aire, no creo que la vea completa nunca... son muchas.
Ya en plan de pareja de mirandas nocturnas, caímos, lo confieso con cierta pena cinéfila, y a la vez, por qué no, qué importa, en los melodramas familiares de corte Hallmark como Chesapeake Shores (2017-2022) en Netflix con todo su sesgo racial e ideológico. Nos entreteníamos y pendejeábamos un rato, luego, ella muy sabiamente decía: “ya no quiero ver más a esa gente… son muy cansones y odiosos”. Y así, sin más, dejaba las series empezadas. Cortaba de raíz y para siempre. Eso estaba muy bien para ella por su buen gusto y criterio, el problema es que para ese momento yo estaba más encarretado que nadie. Y pues nada, me quedé sin saber qué pasaba con Elissa y Joe.
Algunas de ese estilo que sí terminamos, fueron Anne with an
E (CBC-Netflix, 2017-2019), Virgin River - Un lugar para soñar (RWM-Netflix, 2019-2023, When calls the Heart (Hallmark, 2014-Al aire), ahora veo que esa nos quedó empezada, por culpa de Netflix… y lo que más veíamos eran las series
médicas que a los dos nos encantaban como Call The Midwife (NSP, 2012-Al aire) que elogiaba con
entusiasmo y que lamentó no hubieran subido más allá de la 5ª. temporada, New
Amsterdam (NBC, 2018-2023), Grey’s Anatomy (ABC-Shondaland, 2005-Al aire), The Good Doctor (Sony Pic-ABC, 2017-2024). Con todas tenía relaciones de
amor/odio, discutía con los personajes, cuestionaba sus decisiones, desaprobaba
ciertas conductas, identificaba con absoluta claridad el conflicto de cada episodio
y sus subtramas. Y nunca asistió a una clase mía de Guion.
Parte de su menú de mirandas infaltables eran las consagradas a su inmensa fe en Dios, que aunque no compartía sí que respetaba y cuidaba con celo. Eso también pasaba cuando estaba en casa con mi hermana mayor. Que no le faltara su misa de Domingo a las 12 por Tele VID, sin interrupciones como si estuviese en la iglesia de modo presencial. Y a veces, en semana, pedía asistir a misa y se la ponía con la ayuda del pequeño YuTub, el travieso nieto de la diosa. Los miércoles solíamos ver las Audiencias del papa Francisco a quien veneraba y consentía muchísimo. Asistió sin falta a la Jornada Mundial de la Juventud realizada en 2023 en Portugal. Comentaba los discursos del Papa, las reacciones de los jóvenes, seguía con atención las distintas actividades. Vimos varios documentales con o inspirados en Francisco. Y en semana, lo veíamos en su ventanita del Vaticano en el Ángelus. De cuando en cuando, se trepaba a alguna conferencia del padre escolapio (¡Calasanz arriba!), Juan Jaime Escobar, por quién tenía mucho aprecio y la divertía mucho con su particular forma de hablar con los jóvenes.
Y de cierre, lo que más le gustaba: verse de cabo a rabo las temporadas de Máster Chef, primero las de RTVE, luego las de Colombia. En esas jornadas a veces la acompañaba, pero por lo general, las contemplaba y disfrutaba a solas, mientras yo trabajaba o hacía alguna otra cosa. Y me divertía sólo con escuchar sus risas o carcajadas que no se hacían esperar mucho.
Hubo sí una docuserie que no nos perdíamos y que nos entretuvo muchas noches de forma maravillosa, porque nos enseñaba cosas nuevas de sitios que conocíamos por nuestro amor compartido por la geografía, la historia y la cultura en general. El plato era perfecto para ella: cocina y lugares de todo el mundo. Acaban de anunciar el estreno de la nueva temporada de Somebody Feed Phil (Netflix, 2018-Al aire), con el protagonismo del showrunner de esa media bobadita que es Everybody loves Raymond, Phil Rosenthal. Aun no sé si la veré. Por cómo me sentí el domingo en los Óscares, presiento que no. Por cómo me siento la mayor parte del tiempo, ahora a diario sin ella -como todos nosotros-, es seguro que la paladearé más adelante.
Alguien muy cercano, me dijo que escribir sobre estas mirandas con la madre daba para mucho más que este espacio. Le dije que tal vez, pero que no podría hacerlo. Mamá era una mujer con muchas facetas, complejas y deslumbrantes, para mí era una guerrera que no se creía tan fuerte como en verdad logró serlo. Esos ratos bajo el influjo del rayoazul -que acá traté de evocar-, son apenas cortos trazos de buen verano, en jueves bonitos, llenos de posibilidades y encuentros.




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