Las prácticas anómalas en la Comisión Nacional de Televisión
¿Hasta cuándo el Gobierno nacional, la opinión pública y en especial, los medios y el gremio de los realizadores y productores, sin olvidar la teleaudiencia, seguiremos impávidos observando como cada dos años se repite el circo bochornoso de la elección del director de la CNTV, cargo que se ha convertido en uno de los más apetecidos, mejor remunerados y menos expuesto al ojo crítico de las entidades de control del Estado? El editorial del diario El Tiempo del día miércoles 15 de diciembre, es bastante claro en revelar una serie de irregularidades que terminaron con la elección del señor Fernando Álvarez quien en entrevista con La W al día siguiente, poco pudo hacer por aclarar los hechos y más bien dejó en claro con un lenguaje más bien pobre, que su hoja de vida no revela un perfil de amplio conocedor del medio televisivo, condición imprescindible para manejar los destinos del medio más poderoso que posee el país y que desde que se creó la CNTV no ha hecho más que dar pasos de cangrejo.
La crisis actual de la televisión pública, la dejadez de los canales privados en asumir su rol social y la presencia cada vez más indignante de una publicidad cómoda, perniciosa y oportunista que se ha tomado las pantallas sin control alguno, son problemas acuciantes que requieren acciones inmediatas por parte del órgano que por ley debe velar por los intereses de los ciudadanos dado que la televisión es un servicio público.
A ver si por fin el Gobierno toma cartas en el asunto y empezamos a limpiar ese espacio que muchos críticos señalan como un berenjenal de burocracia e incompetencia. La opinión pública tiene que permanecer vigilante y estar dispuesta a ejercer su legítimo derecho de petición.
Estos genios de la publicidad
El comercial que una conocida empresa de ropa tiene actualmente al aire es un claro y preciso ejemplo de la ligereza con que la publicidad colombiana se viene tomando la realidad nacional. Con el flojo argumento de que con humor todo vale y que la idea es mostrar que hasta los famosos viven en Colombia, los publicistas apelando a dos reconocidas figuras, Adriana Tono y Juana Mariño, recrean una situación en la que una de ellas ataca a la otra para robarle (ahora dirán que es una metáfora) la ropa que acaba de comprar. Y para rematar colocan el eslogan de la campaña muy orgullosos: “harás lo que sea”.
Por esa vía no se hace otra cosa que decir: usted que trabaja honestamente, que se esfuerza por sostener su hogar y conseguir las cosas que necesita para vivir dignamente (en un país en el que la mayoría de los habitantes no gana ni un salario mínimo y que este no alcanza exactamente para nada), usted tiene que reirse, con humor amigo, cuando llegue otro que no hace más que atacarlo, con la posibilidad de quitarle la vida, para robarle el fruto de su trabajo.
Y el publicista a cargo y las protagonistas salen a decir que es de lo más normal. Y sí tienen razón, en este país del absurdo esos extremos perniciosos son normales. No les pidan por favor que sean autocríticos, si es que les encantó. Triste muy triste, sobre todo por mujeres como Juana Mariño que es una loca dura, inteligente (bueno, ya lo estamos poniendo en remojo) y echada para adelante quien seguramente si la asaltan no se queda con una risa en la linda boca que tiene.
Lo peor es que no se ve quién controle estos despropósitos. Y es que de retórica a apología solo hay un paso cuando no hay otra idea más que llamar la atención ‘haciendo lo que sea’.
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