jueves, enero 13, 2005

Los 10 pantallazos

1. El Rey, de Antonio Dorado, 2004, por la historia detrás de la historia, por Fernando Solórzano, por su tratamiento, por su buena crítica y mejor taquilla y por la posibilidad, remota pero presente, de ser nominada como mejor película extranjera por la Academia de Ciencias y Artes Cinematográficas a los premios Oscar.


2. El documental Galán: La lucha de un gigante, realizado por Juana Uribe y producido por la Fundación Luis Carlos Galán Sarmiento. Por primera vez en muchos años, un programa de un género escaso en la televisión comercial fue emitido en horario de prime time sin comerciales ni pautas sobreimpuestas. Un excelente documento para recuperar el ideario de un hombre que el país no acaba de comprender en su dimensión de estadista y cuyo magnicidio permanece en la impunidad.


3. Desafío 20 – 04 porque en medio de esa epidemia de realities (que de realidad no tienen sino el eufemístico nombre), logró cautivar con su formato ágil, la calidad de los participantes y las pruebas, los oportunos y amenos presentadores y los sorpresivos resultados. Un libreto perfecto y por tanto, irrepetible por más Cabo Tiburón que le metan.


4. Noticias Uno por su férrea lucha por marcar independencia informativa con un equipo de periodistas que hacen honor a la profesión en su sentido más purista, sin por ello escapar a los matices críticos. Es su propuesta y tenacidad lo que lo hacen el único informativo que sí ofrece otra versión de los hechos, aceptable o no, pero alternativa.


5. La telenovela brasileña El Clon, (2001), que después de intentarlo hace unos años, probar de nuevo metiéndose en el horario de la mañana y por fin terminar en las noches después de que apagan todos los equipos, demuestra en cada episodio lo que es narrar con estilo y frescura, densidad dramática, humor y melodrama con el mejor gusto deseable, en una atmósfera visual rica en personajes, valores cromáticos, diseño de arte, iluminación y calidez fotográfica. Y que no la muevan de allí y más bien consideren la posibilidad de emitirla en sus capítulos originales de una hora.


6. La franja de programas de opinión del Canal RCN, G – 11, que pese a sus desniveles (no todos los espacios corren riesgos destacables) sí constituye un avance en la posibilidad de apoyar la orientación de opinión en un país tan conflictivo e intolerante como el nuestro. Si bien es de esperar un mayor sentido autocrítico por parte de los diseñadores de la producción de esta franja, a fin de que logren darle consistencia abandonando ese aspecto de apilamiento por necesidad que a veces parece respirarse.


7. Las novelas que se metieron a contar el cuento negro del narcotráfico y la delincuencia. Aun con ese tono de producto de moda, no es posible pasar por alto las calidades de las producciones La viuda de la mafia y La saga con sus excelentes repartos, buenos libretos y mejores direcciones. Con características visuales y dramáticas muy diferentes, ambas novelas han logrado introducirse, con riesgos diferentes, en la mente del público que ‘a disgusto’ se somete a las tramas poco amables pero bien delineadas.


8. La transmisión de los Juegos Olímpicos con todo y que no fue una producción nacional y que por poco no la podemos disfrutar, sí es un evento televisivo importante por sus caracerísticas de universalidad, parafernalia tecnológica y potencial emocional. Las ceremonias de apertura y clausura y las ceremonias de la victoria en las que nuestras Mabel Mosquera y María Luisa Calle recibieron sus medallas, aun con el sinsabor del epílogo para la corredora paisa, fueron paisajes memorables en la retina de miles de telespectadores.


9. El triunfo del Once Caldas en el encuadre singular de Pirry en su crónica de El mundo según Pirry, porque con un tema tan repetido y recitado por todos los noticieros y sus comentaristas especializados, logró contar la historia de otra manera con la agudeza de su relato y la versatilidad de su montaje, mostrando el asunto desde el punto de vista no del técnico o el futbolista, o el periodista deportivo o el dirigente, ni siquiera de un fanático sino de un escéptico seducido por la fuerza incontenible de una victoria honesta y visceral que nos puso a todos el corazón a mil.


10. Y como la publicidad ocupa una parte importante del tiempo en pantalla, destacamos el comercial del niño sordomudo de una empresa de telefonía móvil que demostró el poder cautivador de la narración precisa y con espíritu casi de cortometraje. Esa pequeña historia del niño sordomudo que recibe un celular de su hermana el día de su cumpleaños capturó la emoción de los espectadores y provocó más de un estremecimiento. Y bien que cabe acá el concepto de la singularidad como uno de los atributos de un buen relato porque las otras pautas de la misma tanda no tuvieron mayor recordación.


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