martes, julio 19, 2011

Harry Potter 7 - Parte 2 y el acierto de un final

ADVERTENCIA: Esta reseña contiene ‘claves de trama’ (espóileres) lo cual puede resultar incómodo para los lectores que no hayan visto la película.

Es el final y no sé por dónde empezar. Tomaré el riesgo. Hace unos días escribí que el cierre de la saga del joven mago Harry Potter se convertiría en una auténtica obra maestra del cine contemporáneo. Ahora tras haberla visto afirmo que efectivamente sí lo es. Y habrá nominaciones a premios, no de efectos especiales y demás que ya se ha ganado y con los que suele asociar las películas el gran público, sino en los renglones de peso. Y ganará varios de esos premios.

Como lector de la obra de J.K. Rowling, dada mi pasión por la literatura fantástica, tengo ciertos reparos que vienen de mi larga relación de ‘odio’ hacia el Otro Trío [Yates-Heyman-Kloves], al que curiosamente debo añadir un cuarto miembro, no menos ominoso, el Sr. David Barron, a quien relego emparejando el desaire que los cuatro le hacen al personaje de Ginny Weasley [Bonnie Wright]. Sin embargo, no es de la adaptación que hablaré sino de la película conocida como Parte 2, con algunas referencias a la Parte 1 ya que es inevitable no hacerlo. Como dato curioso, estas dos películas son las que complacen mejor a los lectores más puristas de los libros. Son bastante fieles al tono maduro, denso, oscuro, reflexivo - y a la vez impetuoso, que Rowling le supo imprimir a la última entrega de la saga. Los desatinos son medianamente aceptables dada la alta carga de unidad narrativa que hay.

El primer gran acierto es la banda sonora de Alexandre Desplat, coincido con los críticos que han señalado al colocarla en segundo lugar tras la inigualable de John Williams, compuesta para Harry Potter y la Piedra Filosofal y que terminó convirtiéndose en el emblema musical de la saga. Hedwig’s Theme es uno de los ring tones más repetidos en millones de celulares en todo el mundo. La música de Desplat tiene una fuerza nostálgica sobrecogedora. Sus temas de acción son vibrantes y dinámicos sin caer en lugares comunes. Las pausas son tenues y enriquecedoras. Y el toque épico es delicado y evocador. Acá la música tiene un co-protagonismo con la imagen muy inusual en el cine actual donde aquella aparece de manera casi predeterminada. ¿Cómo lo consigue? Magia pura y talento a raudales, no hay duda.

La fotografía de Eduardo Serra consigue hacer vivir al espectador cada momento. Es de deliberado tono azulado en la bella escena Obliviate de Hermione en Parte 1 y adorablemente cálida en los recuerdos de Snape en parte 2. Salvado esto (y por supuesto la pequeña obra maestra que es el relato de los Tres Hermanos en parte 1), el resto de la paleta de colores es gris y opaca, con marcada tendencia al negro. Hay sin embargo un detalle que no puedo obviar ya que cada que lo veo me asalta la misma inconformidad: las escenas exteriores nocturnas en la Madriguera en Parte 1 se notan muy de estudio. Esto fue corregido sustancialmente en Parte 2. Las escenas del Bosque tienen una atmósfera más febril y tenebrosa, y acordes con la debida continuidad de la luz nocturna. Los planos obedecen a una precisa composición y en escenas como Gringotts son fascinantes. Y en general la cámara está donde se supone debe estar.

Bueno, casi siempre. Porque en Parte 2 las famosas escenas de los dos besos más largamente esperados por fanaticada alguna, no se sabe si echarle la culpa a Serra o a Yates. En el beso de Ron y Hermione (con el aceptable cambio respecto al libro), la cámara es tan tercamente tímida que hasta se aleja a metros de la acción. Y en el beso de Ginny y Harry, la cámara es fría y distante al punto que apenas nos damos cuenta de lo que sucede; hay más movimiento alrededor que en la acción misma. ¿Problemas de planimetría? Puede ser, aunque no me parece. Siento que más bien, Yates tiene un serio problema con los besos. Así y todo, estos deslices no consiguen opacar la integralidad de la película.

En el apartado de efectos visuales y sonoros como siempre las estrellas refulgen por millones. Las escenas en CGI en Gringotts con el majestuoso dragón blanco y en la batalla de Hogwarts son de incuestionable calidad. El combate entre Lord Voldemort y Harry Potter antes del enfrentamiento final es electrizante y dramático. Los cambios en la profundidad del sonido son cruciales como cuando Harry está bajo la capa de invisibilidad o al escucharse la voz de Voldemort que amenaza a los defensores de Hogwarts. Los detalles de maquillaje digital para Alan Rickman son adecuados y contribuyen a enriquecer la que sin duda es la mejor secuencia de toda la entrega final. De ella hablaré más adelante.

La dirección de arte con vestuarios, maquillajes, escenarios, utilería es abrumadora. Si algo hace de Harry Potter un interesante ejercicio de minucia visual es seguir el arte diseñado para todas y cada una de las entregas: la unidad de sentido es demencial y detrás de ello se siente el ingenio y la rigurosidad de un verdadero genio, Stuart Craig, diseñador de producción, encargado de coordinar a todos los equipos de arte.

El guion es astuto y preciso. Steve Kloves, después de su regreso con El Príncipe Mestizo, hace evidente que al igual que Craig era un mago imprescindible para el éxito de las películas entre los fanáticos (lectores y no lectores). Hay que discutirle sus devaneos con momentos insulsos e inverosímiles como la absurda confesión amorosa de Neville Longbottom, o la pérfida exclusión de Ginny Weasley en momentos claves de la trama en relación con Harry.

Enjuiciado por su sesgada preferencia por el personaje que encarna Emma Watson (Hermione Granger), esta vez Kloves se reivindica al darle más fuerza a las líneas de Ron y otros personajes secundarios como Griphook, Ollivanders, Minerva McGonagall, Schackelbolt, Remus, Neville, Luna…

Es significativo que Kloves haya regresado a lo que en sus primeros guiones era un sello de estilo: trabajar las líneas siguiendo y casi copiando las de Rowling. Hay humildad allí y respeto por la escritura ajena. El cine es otro lenguaje, muy diferente al literario, pero saber apreciar las calidades de éste en detalles como el fraseo es muestra de sensatez y excelente olfato dramático. Las palabras de Voldemort exigiendo la entrega de Harry a los defensores de Hogwarts, tienen ese peso exacto e intimidador que Rowling les dio. Lamento eso sí que se hubiese desperdiciado una buena oportunidad de restañar la mala fama de Slytherin (una de las columnas más fácilmente atacables del castillo pottérico), cuando se podría haber dicho que algunos slytherin se aliaban con los seguidores de Harry. Un dato curioso: ¿Por qué Voldemort y Harry no gritan sus hechizos finales? Eso lo sabe Kloves. Sabemos que los magos y brujas no necesitan gritar siempre sus encantamientos… pero esos dos finales, sí que son determinantes. Trivia de fan, nada más.

Y lo mejor para el final: el reparto. Siempre se ha mencionado a Harry Potter como la mezcla más sui generis de talento novel con veterano. Y en esta ocasión nunca pudo ser más real esa afirmación. No sólo están impecables y arrolladores los actores adultos sino los jóvenes. Todos demuestran la autoconciencia de estar haciendo la última película de la saga. Sin embargo, debo detenerme por tiempo y espacio en sólo dos. Alan Rickman y Daniel Radcliffe.

Rickman como Severus Snape es imbatible. Además de ser la opción preferida de Rowling, contó con la suerte de que Tim Roth declinara hacer el rol. Y desde que lo asumió, Rickman le imprimió una rigurosa, elegante y tenebrosa apariencia que ayudó a la imagen de Snape como un absoluto misterio, aparte de un auténtico desgraciado y vaya que la polisemia se ajusta bien. En Parte 2, Rickman nos brinda la verdad de Snape de una manera íntima y desgarradora. Desde el momento en que comprende que va a morir, pasando por su breve pero intenso momento de encuentro con su alumno más odiado (y amado) el Sr. Potter, hasta las conmovedoras escenas de su atormentado amor por Lily Evans, mejor conocida como Lily Potter, la dueña de los ojos de su rayado hijo, Harry. Nada más cercano a la excelencia. Un rotundo broche de oro a más de 10 años de trabajo.

Y Daniel Radcliffe, el siempre más duramente criticado de los tres protagonistas, demuestra en esta Parte 2 de qué están hechos los verdaderos actores. Acá ya no es más un muchachito que se entera que es mago y que tiene un enemigo mortal y que va de año en año, preparándose para enfrentar su destino sin idea de cómo hacerlo. Acá hay un hombre joven dispuesto a todo por comprender qué es la vida, qué es el amor absoluto. Así deba morir. Y Radcliffe se ha metido de tal manera en su tarea de hacer creíble a este joven hombre que nos regala una interpretación profunda, llena de matices, provista de múltiples niveles y asegurada por una continua búsqueda de la verdad del personaje. La secuencia final con las escenas de la destrucción de la diadema de Ravenclaw, la pérdida de Snape, la tregua mínima, el pensadero, la despedida de sus amigos, el bosque, King Cross y el combate final son fiel testimonio de un logro duramente perfeccionado desde las primeras escenas de Parte 1. Como dijera Emma Watson en la ceremonia de estreno en Trafalgar Square: "No fue suerte, Dan. Tú eres Harry Potter".

Sin duda hay mucho más que se podría decir y seguiremos haciéndolo, pero por el momento es hora de terminar también. Y como inicié con una toma de riesgo (sin dobles), no puedo dejar de cerrar igual. Me arriesgo a asegurar que tanto Alan Rickman como Daniel Radcliffe serán nominados en las categorías de mejor actor de reparto y mejor actor protagónico… y voy más lejos: ganarán. ¿Cuáles premios? Bueno, soy buen mago… pero no llego a tanto.

Adenda: Recomiendo muy insistentemente, ver estas dos películas en su idioma original. Por más que los doblajes son de un gran profesionalismo… no le hacen justicia al material del que provienen.

Filmografía Alan RICKAM

Filmografía Daniel RADCLIFFE

Harry Potter y las Reliquias de la Muerte - Parte 2 (2011)

7 comentarios:

  1. Ya la vi, como también su Blog, Luis. No soy un asiduo de las novelas sobre Harry, pero con la entrega anterior de las Reliquias de la Muerte (La cual me gustó un buen, creo que por la escena de Dumbledore y Harry buscando los primeros horrocruxes, un poco oscura) me interesaré en la lectura. Por lo de demás, en la última entrega, me gustó la debilidad de Voldemort; fue notorio el miedo en su rostro por la destrucción de los horrocruxes; la escena de la muerte de Snape y la que se realiza en la estación King's Cross. Dumbledore dice algo muy bonito sobre las palabras, lástima no recordarlas.

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  2. El Eskimal, esto es lo que dice Dumbledore (en realidad esto no va en el libro, son líneas de Kloves -cogido de la mano de Rowling): "Words are, in my not-so-humble opinion, our most inexhaustible source of magic. Capable of both inflicting injury, and remedying it. [Las palabras son, en mi no muy humilde opinión, nuestra más inagotable fuente de magia. Capaz tanto de hacer daño como remediarlo.]".

    Perfectas, no?

    Claro que a mí me gusta es la parte donde le dice a Harry: "Claro que están sucediendo en tu cabeza, pero ¿por qué iba a significar eso que no son reales?".

    Gracias por comentar, Tavo. Un abrazo.

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  3. Difícil decir algo inteligente. Pero siempre admirando el estilo serio y sensible del Perso, diré que comparto esa emoción por ver y contar historias. Sobre varias cosas que hemos hablado, o que más bien me has contado, estoy convencido de que así serán: actuación de Dan y Alan, inmortal musicalización y un impecable diseño de arte.

    La frase de Dumbledore que se inventó Kloves sobre la magia de las palabras, tienen mucha fuerza poética y dejan siempre la sensación de agrado y admiración en un personaje tan bien construído como Albus.

    Las palabras de Emma a Dan, son brutales. Y los libros, definitivamente hay que leerlos todos.

    Una felicitación al Perso, por la reseña y su fanaticada contagiosa. Un abrazo.

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  4. Dan, muchas gracias. Amable comentario. Hacen falta eso sí algunas de tus apreciaciones muy singulares, como siempre, sobre la peli.

    La magia continúa.

    Seguimos en la cuerda.

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  5. Gracias Luis, esa eran las palabras, están geniales. Hoy, luego de escribirle acá en su muro, en los libros de Harry de mi novia las busqué, pero sí se me hizo raro no encontrarlas. Las otras están geniales, la sentencia lógica y final, en el libro, cuando Dumbledore se marcha del King's Cross. En realidad si sucedía en su cabeza era real.

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  6. Claro, Tavo. Gracias de nuevo por estar presente. Sabes cuánto significa eso para mí.

    Espero leerte pronto en Raíz de -1.

    Un abrazo, carnal. Hasta el próximo rayo.

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  7. Excelente reseña, me enteré de muchas cosas que desconocía, pero insisto, no me gustan los últimos minutos de la película... :(

    ¡¡Yo digo que ésta será la película más taquillera del año!!

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