Aquello de que las buenas intenciones no cuentan, también es válido para las malas intenciones. No es suficiente lo que desees sino lo que logres. Y si quieres vengarte de alguien, terminar muerto no es exactamente una adecuada manera de conseguirlo. Hay muchas maneras de morir más allá de las físicas. Algo así es lo que les sucede a los protagonistas del interesante, mas fallido, intento de los Hermanos Orozco (me encanta esta cifra de autores) por hacer un thriller en clave colombiana. Y no es que esté mal, es más bien que no alcanza a estar muy bien.
Quizá si los autores se hubiesen concentrado en apartarse del mundo de referencia inmediata que en nuestro país es la guerra que nos atraviesa, y se plantearan otros actores del conflicto podrían haber tenido más libertadas conceptuales e incluso de amarre emocional con el espectador. De eso se trata el asunto de contar historias, no? Dejémonos de la filosofía del compromiso del arte, y en clave menor, de los medios masivos como el cine, para responderle a una sociedad todas las dudas, temores, angustias. No. Todo se reduce (y se magnifica, cuidado, el peso del cine en la conciencia colectiva no debe despreciarse) a la emoción. A si el espectador puede conectarse o no con el o los protagonistas. Y me parece que en Saluda al diablo de mi parte no se da esa conexión.
Y es una pena porque sí hay una buena línea de actores interpretando de manera seria sus personajes. Hay una sublime estatura en ciertos momentos. Edgar Ramírez como el anti-héroe de turno, por momentos deja traslucir algunos destellos de verosimilitud que nos agarran a su estampa, pero no dura. La tensión se disipa a medida que la progresión dramática se va dando. Por ese camino es fácil deducir que el problema no es del excelente actor venezolano. Hay un par de escenas que nos paran los pelos de punta. El asunto de la decadencia de su personaje descansa en el sistema de acciones que le deja el guion y en el destino que el depara.
Una de las pocas reglas de la narrativa es: puedes tener un personaje reventado y que ese sea tu protagonista, pero si vas a llevarlo a ninguna parte es bueno que lo hagas de manera consistente y lógica con su carácter y con la lógica de relato que instaures. Acá no tenemos eso. Los hechos van teniendo cierto nivel gratuito que está bien para la vida real, pero no para el cine donde todo es una invención jugosa e intensa. Un juego de ajedrez que no admite medianías. Y el personaje de Ramírez, Ángel (cuyo nombre de combate es Diablo), cae en esa espiral de casualidades que no sientan bien a un thriller.
Y por esa senda podemos seguir las huellas de los otros personajes. El antagonista, encarnado de manera inquietante por Ricardo Vélez, es quizá el personaje más consistente en la medida que su transformación ocurre por vía externa. La hermana, interpretada juiciosa -y a mi criterio- y admirablemente, por Carolina Gómez tiene una clave de trama desafortunada por lo fortuita. Un personaje no puede hacer lo que el guionista quiere… tiene que hacerlo porque es su decisión, está en su naturaleza. No es posible presentarle al espectador un carácter con ciertas cualidades y defectos, y en un momento de resolución, darle un giro de 180° al servicio del esquema narrativo, traicionando la esencia de la verdad del personaje. Lo que observa el espectador es que no siente nada. Y eso, no está bien.
Por supuesto, la película es muy intensa y de buen ritmo. Con interpretaciones interesantes como la de Salvador del Solar y la de algunos de los actores de reparto. La música está en su punto, respondiendo precisa a los momentos en que se la requiere. La fotografía muestra una paleta de colores ajustada y eficaz. Bella en su rudeza. El diseño sonoro es de mucho vuelo y permite conectarse de manera ágil en los pocos momentos en que la tensión dramática tiene su peso específico e innegable. La dirección de arte es invisible lo cual en una historia de este tipo es un logro: hay verosimilitud y fuerza. El montaje es quizá lo más destacable.
Tal vez el desenlace pueda salvarse en un juicio menos severo… pero lo que sí no sobrevive de manera alguna es la suerte de epílogo forzado. Flojo e insulso. El primer acto tiene una fuerza despiadada y le hace promesas al espectador que luego no puede cumplir. Ya el segundo acto sobreagua en momentos ambivalentes. Y el cierre suplica compasiones no pedidas.
Por supuesto, no hablaré de lo que debería tener o no la película. Eso no tiene sentido. La película es la que hicieron los Hermanos Orozco. Ya ellos habrán de hacer su debido balance. Y lo único que espero es que no cejen en su actitud de riesgo permanente, no sólo con las historias que les gusta narrar sino en especial con la forma de hacerlo.
Hay muchas capas bien dispuestas en Saluda al diablo de mi parte y en principio lo acertado de su nombre es ya un logro inmenso. Se dirá que un título no hace una historia, claro que no, pero cómo ayuda a configurarla y darle su sello singular y único. Destaco el tono seco y pausado. Y rescato su propuesta por lo cual la recomiendo. Frente al cine crispetero que nos llega, a la baja calidad de los productos televisivos nacionales y al nivel de crecimiento de joven adulto de nuestro cine, contar con realizadores entusiastas y atrevidos en el panorama de la gran pantalla es algo digno de ser mirado y escuchado.
Saluda al diablo de mi parte, un esfuerzo inacabado por tocar el infierno y con todo bastante decente y crudo.
SALUDA AL DIABLO DE MI PARTE
Dirección: Juan Felipe OROZCO
Guion: Carlos Esteban OROZCO
Dir. Fotografía: Luis OTERO
Diseño de Producción: Sara MILLÁN
Música: Jermaine STEGALL
Edición: Hermanos OROZCO
Reparto:
Edgar RAMÍREZ
Ricardo VÉLEZ
Carolina GÓMEZ
Salvador DEL SOLAR
Patrick DELMAS
María Luna BELTRÁN
Juan Carlos VARGAS
Ángela VERGARA
2011
Tráiler Oficial

No sé cómo ver cine colombiano acá, Luis. Hace poco vi por el canal 22, un canal cultural de México, La Estrategia del Caracol, me sentí muy bien. Pero de ahí, sólo hay versiones comerciales de Paraiso Travel, crea, es lo que más se conoce. Falta ir a los bajos mundos de la Ciudad de México a ver qué Luis. Por lo menos ando ilustrado de lo que pasa.
ResponderBorrarEsa es la actitud que cuenta. Y por esa vía te irán llegando. Paraiso Travel es una buena cinta. Y esta que reseño también lo es... tanto que se le pide más.
ResponderBorrarComo siempre, gracias por comentar. Eso le da vida al blog.