jueves, septiembre 15, 2011

TERAPIAS INTUITIVAS

Los bordes de la insania
lamen con astucia
la cordura fugitiva,
un encuentro a ciegas,
un dato inusitado
que escapa en desespero.

La terraza de el dolor
suspira su viento rojo
y acaricia un cielo encapotado
de monstruosas lasitudes,
cada ola en su estrella,
un agujero perdurable
y manso, la lluvia calla.

La ley de el respiro
aglutina sus causas y desvaríos
pernocta la duda matutina,
no hay diez mil rutas
solo un caminante hace el recorrido,
esas huellas despojadas de auxilio
y desnudas repeticiones.

El dilema de la pausa
es saberse letal
en su cama de sucesos,
cada crisis íntima
la suma feliz del caos,
no hay cuestión suprema
más allá de cada humano ser;
la vastedad del egoísmo,
una placidez inviolable.

El escándalo de el corazón
es su dormida constancia
y la signatura de su destino
engraparse al lomo de
aquella búsqueda;
singular noticia esta
la de hallarse encantado
por el aroma inmenso
de el Otro, ser por los demás
y al cruzar los vanos de
esas existencias
se puebla la propia
de exacta dignidad.

Nada hay más allá.

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