jueves, septiembre 15, 2011

Nociones perdidas

Estas las huellas borrosas del origen del universo.

La manera de atarse los cordones
una estrategia singular y precisa.

El modo de subirse a un par de patines
a riesgo de morir entre las piernas de una chiquilla.

La forma de enredar el hilo en el marco cometero
y ser rostro de nube enlazada al viento.

La posibilidad de encender un fuego sin incendiar el cielo
con el chisporroteo de los dedos teñidos de fósforo.

El reto de trepar en la noche al techo
y recostados tragarse el estrellado azul.

La manía de saborear el minúsculo azúcar
de los delgados bocadillos.

La mirada curiosa y atenta a la progresión matemática
de los envases enfilados en la embotelladora.

El aroma del jazmín esparcido en la noche
en los caminitos de Los Bloques de barriada.

El cosquilleo escondido de las polvorosas
bajo la carpa de sábanas.

Las llaves voladoras escapando desde la ventana
hacia el prado húmedo.

La culebrina pista de tierra
compacta ruta de canicas colorinas.

Las trampas entretejidas en los ramales de pasto
zancadilla feliz del pielroja fugitivo.

El trepidante bamboleo del triciclo
devorando el cinturado trazo de El Lago.

Las largas cabalgatas con la radio al oído
en las madrugadas de vuelta en vuelta.

Esas las claves efímeras y perdurables
de los pasos errantes de los ilusos, soñadores,
viajeros, sedientos, anhelantes,
los amigos de la edad primera.

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