49 SEGUNDOS
Ni siquiera si los cuentas notarás.
Despertar y seguir dormido, despertar.
Mirar profundo.
Besar y morder.
Decir sí.
Caminar para no regresar.
Respirar lento.
Callar.
Eso que siempre haces sin pensar.
Gritar no.
Abrazar, fuerte, estrecho, abrasador.
Morir.
POEMA FUGITIVO
Ella sonríe, terca.
Apenas unos segundos después, él la mira, inquieto.
En el suelo frío, dos sombras arden fundiendo el viento.
Aún hay cuerpos de búsqueda sin pista alguna.
Otro escuchará y callará.
LOS SIETE DÍAS DE TU CREACIÓN
En el primer día llegaste, casi no te vi, tan ágil y esquiva y a la vez, precisa locura.
Al día siguiente, tu olor guió mis intuiciones y abracé el sinsentido de lanzarme al aire.
Sentí tu mano en mi hombro aquel día tercero, puse la mía en tu otra mano, sonreiste, dije.
Pernocté en tu sexo, inventé miles de rutas para perderme
y nos encontramos al filo de la cuarta luna.
Amanecí en tu cuello desnudo al quinto día, mas eras ya un sueño
en el contorno de mi silueta.
Una voz antigua –con sabor a la tuya– susurraba encantamientos
y melodías en la noche del día seis.
Te di un nombre y te olvidé, al día siete, eso recuerdo.
EÑAMORARTE
Cariño, ya sabes cuánto te extraño,
un niño de mil años eso soy,
asciendo peldaño a peldaño
al cielo bruñido de estrellas
añorando verte titilar
en las noches de solitarios tañidos.
Dañado arde el corazón,
ahogado en su roja tinta de sueños,
y con todo, no desespera, pequeña,
sabedor de mañanas abiertas y plenas.
Retoñas, flor mía, en cada viento.
Te espero, entonces, fugaz extraña.
49 segundos y eñamorarte, me quedó con esos. Tienen cierto sentido de acertijo y un destino persistente, irrevocable. Supongo el segundo que cito tiene también cierta relación con la Ñ, je, bueno. Le digo Luis. aún no doy con qué quiere decir estos lindos acertijos. Apenas me de una idea, aquí andaré.
ResponderBorrarSi te da una idea, van por buen sendero esos trozos de alma. Te puedo medio revelar dos claves de los acertijos: por una parte exploro nuevas formas y por la otra decanto emociones que hay en al aire, en cada ser que me rodea. El de Eñamorarte nació con el pretexto de la eñe pero haciendo de camuflaje de otro poema. Y de manera curiosa, su nombre surgió apenas al publicarlo acá en Rayoazul. Gracias por pasar y dejar la razón. Un abrazo.
ResponderBorrarOlores furtivos cazador de pistas
ResponderBorrarRastreando la senda... en selvas meridionales.
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