Lista La Miranda Madres Paralelas, Pedro Almodóvar, 2021. Entremos sin anestesia. Hay dos asuntos recurrentes en la conversación sobre esta la más reciente peli del manchego. Que no es una de sus mejores. Que no se le perdona su riesgo narrativo que tira a propaganda o, cuando menos, a desliz inconexo. Y pasa que tengo serias diferencias con ese consenso proveniente más de la crítica y del reino de los premios.
Al primer asunto lo contrapongo con la idea de que: “¡Vale!”, no será una de sus mejores pelis, pero… está bordada al tejido de lo que podría considerarse una nueva etapa en el cine del autor, iniciada con Dolor y Gloria (2019), su hermosa declaración autobiográfica con la inmensa presencia de Antonio Banderas en una de sus mejores actuaciones de toaaaa la vida. Madres Paralelas es un intento (y logro, a mi modo de ver) de incrustar en su cine, deudas pendientes que por su melodramático, exagerado y genial estilo resultaban escollos infranqueables (e innecesarios) en sus pelis previas.
Almodóvar nos ha guiado durante años por los recodos íntimos y profundos de sus personajes femeninos, tocados de encanto, singularidad, drama y fuerza. O por los estrechos senderos de sus personajes masculinos sacudidos por la dinámica implacable de sus orientaciones sexuales puestas en vilo en universos ajenos e intolerantes. Todo ello con una puesta en escena que siempre sorprende por su elegancia, plenitud y suficiencia. La dirección artística de sus pelis siempre tiene muchas cosas que decir. Y la estrategia coral de sus intérpretes no deja lugar a dudas: atrapa, conmueve, convence. Y bueno, también hay que decirlo, como muchos grandes creadores, Almodóvar no ha conseguido escapar al fracaso, léase: Kika (1993), Amantes Pasajeros (2013)…
En ese punto crítico surge el segundo asunto. Las supuestas incoherencias del guion de Madres Paralelas. Un guion que definitivamente no va de cómo vamos a sorprender al espectador… ¿Cuál va a ser ese incidente incitador que nos disparará un conflicto lleno de expectativas? ¿Cuál será ese clímax o ese plot twist que nos moverá de la silla? No. Almódovar nos quita ese problema desde el título mismo de su relato: madres paralelas. Dos mujeres dan a luz el mismo día. Listo. Eso es todo. No le busques más. [En atrevimiento impúdico diré que hubiera estado bueno titularla: La Prueba]. En simple apariencia, Madres Paralelas es como cualquier otra peli, de cualquier otro director, de cualquier otro momento. Nada que ver. Ojo atento.
Y entonces emerge la genialidad, el oficio, el talento y la intuición sagaz del autor-director que logra evadir todos los riesgos tontos y obvios para dar solución a las tramas que se deslizan. Todas las posibles formas de que se desvele lo que sucede son evadidas de manera aguda e inteligente. No hay intrigas, desenmascaramientos, sospechas. El aliento de la peli va por otros aires. Para sostener ese delicado y arriesgado andamiaje es que tienes a una actriz imposible de predecir como Penélope Cruz (Janis)… quien al lado de Almodóvar pareciera sacar a relucir un arte que solo él puede moldear. Un misterio. Y bueno, le responde con altura Milena Smit (Ana), cuya inmadurez y fragilidad se resisten a durar. Y el resto del pequeño reparto hace lo suyo con juicio y tino.
¿Qué es lo que pasa entonces con el citado desliz inconexo? Voy. Como escribiera el maestro André Gaudreault: una cosa es la Historia y otra cosa, el Relato. Almodóvar quiere, necesita, decide, narrar un universo más completo y colectivo. No se trata solo de Janis y Ana, madres paralelas y destinadas. Por eso el autor incluye una subtrama que atraviesa todo su relato de manera sistemática y orgánica, no doctrinaria ni gratuita, que alude a un hecho histórico que afecta ya no solo a Janis, en primera, ni a su familia, o a su pueblo; es una huella que marcó a todo un país (y por tanto a su cine, siempre). España y su Guerra Civil, la barbarie que desgarró a la península entre julio del 36 y abril del 39 del siglo 20. Dos años largos que atravesaron generaciones y que dieron lugar a la dictadura franquista hasta 1970. Y que todavía, a hoy, da cuerda para llorar y maldecir, reflexionar, hablar y contar.
Almódovar instala este universo a modo de arquitectura de cinco actos que resplandece por su forma de ser presentada. Y no es un detalle creativo simple y basto. Janis tiene todo muy claro, tiene los datos, tiene los testimonios, tiene las evidencias, tiene conciencia y decisión. Hay en medio del dolor imborrable, lucidez, compromiso y persistencia. Es una gran y potente pregunta con la suficiente fuerza para encadenar el relato principal. Lo que suceda luego, cómo suceda, cuándo suceda, valen. Valen ese riesgo narrativo.
El relato se magnifica entonces porque detrás de toda la peli, lo que de veras está es el significado absoluto de la maternidad en todas sus facetas y niveles de influencia. Algo que atañe a Almodóvar de manera muy personal y artística. Algo que podemos compartir. Algo que nos alude porque conflictos que nos desgarren como nación tenemos todos. Los muertos no tienen edad ni bandera. Los victimarios responden a un solo alarido: el odio a la diferencia. ¿Qué responderemos los vivos?Trivia: Se dice que la nominación al Oscar a Mejor Actriz Protagonista de Penélope Cruz es el segundo para una interpretación en lengua no inglesa, al lado de Marion Cotillard por su absurda y total La vie en Rose como Edith Piaf… pero, nuestra Catalina Sandino Moreno lo fue también por María Llena Eres de Gracia, Joshua Marston, 2004. Va con beneficio de inventario. Seguro que hay más…
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