viernes, marzo 18, 2022

The Power of the Dog, Jane CAMPION

Lista La Miranda The Power of the Dog, Jane Campion, 2021. Veloz: esta es una lenta, delicada y tramposa gran película. La montaña y su sombra están a la vista de todos, aunque pocos pueden ver realmente lo que hay allí. Esa idea visual y sonora de apariencias engañosas, o cuando menos, misteriosas, es la misma que atraviesa las pieles de los personajes con sus íntimos y ocultos deseos. Y tras ello dos mecanismos poderosos: la lente Panavision APO Panatar, formato widescreen, para esos paisajes de horizontes infinitos y una coral de intérpretes a cuál más ajustado y completo.

Y sí, de acuerdo, un tercer mecanismo soberbiamente instalado: la música original de Jonny Greenwood. Con sus particulares e inesperadas estridencias y disonancias poco familiares al género del western. Aunque la verdad, al menos como la leo, no le apuesto mucho a esa clasificación. Y no es que carezca de toda la atmósfera, los tonos, los detalles, las capas de ese mundo agreste, polvoriento, de sudor y testosterona al límite… es que logra ir más allá. Superar esas convenciones e instalarse en una dimensión de estudio de personalidades, este sí insuperable y que la hace una inmensa peli. La música de Greenwood acelera esa posibilidad porque te incomoda y no te deja disfrutar el paisajismo. Te acosa sin que te des cuenta.

Un dato, por si acaso, Jonny, el bro, es el guitarrista de Radiohead. El menor de la banda. El responsable del hermoso y cósmico riff de Creep. Entre toques le hace bandas sonoras a las pelis de Paul Thomas Anderson. Y Jane Campion lo tenía entre oídos al momento de pensar en la sonoridad fuera de su relato de El Poder del Perro. La peli con la que regresó al cine después de doce años y de pensar en el retiro. 

Para definir y crear la mirada, Campion trabajó durante un año antes del rodaje con su aliada cinematografista, Ari Wegner, en la confección del storyboard de cada escena que luego filmarían con extremo cuidado y control. La directora se interesó en el trabajo de Wegner, luego de ver lo que hizo con Lady Macbeth, William Oldyroyd, 2016 e In Fabric, Peter Strickland, 2018. En LLM la conozco por su frío y objetivo encuadre en la serie producida por Steven Soderbergh, The Girlfriend Experience, 2016-17, guiño reco. Esta es la primera vez que las dos artistas unen esfuerzos por contar una historia llena de sutilezas y crudos momentos. En El Poder del Perro el plano no es solo asunto de composición y textura, es necesidad plena de penetrar en la conciencia de los personajes. Los miedos, los secretos, las debilidades, los límites, todo expuesto mas no explícito ni obvio. Una contradicción alcanzada de manera magistral. 

Y ese poder mismo del encuadre se hace mímesis perfecta en la performancia de cada actor, en una transportación sublime y profunda. La dureza, crueldad y soledad de Phil (Benedict Cumberbatch) se nos hacen insoportables y agresivas. Y a la vez, su actuar nos desconcierta cuando contemplamos sus derivas. La calidez y vulnerabilidad de Peter (Kodi Smith-McPhee) atraviesan el mundo con una solidez pasmosa, a ratos angustiante, en otros, sugerente. El calmado y paciente George (Jesse Plemons) luce como un perdedor silencioso que curiosamente, y nunca de modo fortuito, siempre logra lo que quiere. La atormentada Rose, sobrevive con digna presencia a su difunto esposo tratando de ser madre protectora, sin acabar de conseguirlo. Y aunque todos le teman a Phil, Rose ve más: es solo un hombre, uno de tantos machos bravucones. Así se lo dice a Peter. Intenta creer en sus propias palabras. Intenta que le creamos. La coreografía actoral, diseñada desde el guion y puesta en escena, es una de las experiencias más completas e inmersivas que se puedan vivenciar en estos días ajenos y extraños que nos recorren, lejos de las salas de cine. 

Hay un elemento muy particular y definitivo en todo el relato de El Poder del Perro. Proviene del Antiguo Testamento, más precisamente del libro de los Salmos del rey David, en su sl 22, verso 21… el poder de la palabra, agudamente cifrado por el autor de la novela de Thomas Savage que al ser leída por Jane Campion la hizo desear dirigir de nuevo para la gran pantalla de la diosa Pelicula. 

El Poder del Perro es una peli total, hermosa y fuerte. La crítica y los gremios cinematográficos así lo han entendido, de ahí las numerosas nominaciones y premios logrados hasta la fecha. Desde acá, en LLM, considero que puede ser la mejor peli del año en la party del Calvito… pese a que no he visto aún tres de las 10 nominadas, me arriesgo.

Trivia: Visiten el cine de Jane Campion... aún no supero la miranda de The Piano, 1993. Me late que deberé escribir algo sobre esta maravillosa directora.

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