martes, septiembre 28, 2004

Sobrenotas

El clon clonado
Tal como lo predijera un asiduo televidente a la Defensora del Televidente del Canal Caracol en su programa Doble Vía, no pasó más de un mes antes de que la excelente telenovela brasileña El Clon fuese cambiada de horario sin previo aviso. Además a algún desafortunado editor de promociones le dio por cambiarle la capital a Marruecos de Rabat (donde tiene lugar una de las tramas principales de la primera fase de la telenovela) a la milenaria El Cairo al otro lado de la costa africana y hasta donde se sabe, capital egipcia. Como quien dice: ‘eso no lo ve nadie así que da lo mismo poner cualquier cosa, eso sí, que suene exótico, no?’. Triste ejemplo de la acostumbrada falta de respeto que se tiene con el televidente. Y eso que en buena hora contamos con las defensoras del televidente cuya la labor atenta, no siempre tenida en cuenta a su vez por los dueños del negocio, reconocemos sin perder el juicio crítico porque finalmente si a alguien corresponde en el plano de la televisión abierta velar por los intereses del televidente, es a ellas. Confiamos en la impredecible (e implacable) providencia de los departamentos de comercialización para que no la muevan de allí, y especialmente, que la den completa.

Las promociones sobreimpuestas
Estamos hartos, cansados, aburridos, indignados, molestos, desesperados con la peste esta de las autopautas en los programas de los canales privados (maleficio que ya se trasladó a los públicos como Señal Colombia, por qué será que se le pegan esos vicios y no los logros y aciertos de los privados?). ¿Hasta cuándo señores? Bueno es culantro pero no tanto, dicen las abuelas. De esto ya estuvo bien como ejercicio novedoso, va siendo la hora de ponerle límites al asunto. Porque eso de ver partidos de fútbol con novela incorporada ya está bueno y la tapa… a quién se le ocurre que en la emisión de una obra de arte como la cinta Tabú, del realizador japonés Nagisa Oshima, se coloque no se sabe qué diablos sobre la imagen. Señores, los créditos no son las tapas del libro o la caja en que viene la película, son parte intregral del producto fílmico. ¿Cuándo comprenderán que la televisión es algo serio, muy serio (por más trivial que resulte), que va más allá de vender tal o cual programa que además se vende solo y con las innumerables notas que les hacen en los noticieros y las pautas promocionales de avances? Por si fuera poco, es tan miope la visión de los señores a cargo de estas decisiones que no tiene en cuenta los segmentos de audiencia. Quien se trasnocha para ver Cine Arte no es el mismo televidente que se mata por ver Pasión de gavilanes o Mi gorda bella. A no ser que como observador de la televisión nacional lo haga por ‘cumplimiento del deber’. Y que quede claro que nos referimos a los gustos y no a las calidades de una u otra producción. Eso merecería otro análisis.

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