miércoles, febrero 29, 2012

Esta melancolía tan sola ella

He mirado tus dedos bailar en tu cabello,
y tus ojos abrir la noche,
y tus pies soñar el tiempo.
Todo en un solo barrido de universo.

Sonrío, enloquecido será.

He escuchado tus susurros pincelados,
y tus arañazos de agua afiebrada,
y tus golpes de latido frío.
Todo en un mismo desvarío de luz.

Palmoteo, encantado sin duda.

La lluvia herida recuerda su niñez
cuando apenas mojaba la orilla de tu mundo.
Ahora confiesa su deseo de estallar en tormenta
en el centro de tu alado cuerpo.

El sol cautivo ladra su infortunio
cuando supo que no te tocaría jamás.
Intenta dialogar y al final impasible acepta su destino
en la periferia de tu figura sinuosa.

Y las lenguas del reloj parpadean aterradas
sabedoras de su fétido aroma,
augures de esta melancolía mortal
que acosa tu alma en sombra
caótica y libre, sola y volátil.

Paseo en medio de tu desazón
y encuentro que no deseo alejarme
del patio donde el colibrí visita las flores del
callado árbol, aquel bajo cuya caperuza de hojas
nacen la magia de tus intuiciones y
la gracia de tu silueta danzarina.

Alzo entonces mi alma con las furias desatadas
en lucha sin cuartel contra el demonio
del desasosiego, dispuesto a no ceder
ni un milímetro ante esta mortal melancolía
que te arrastra indolente y sádica,
despojándote de lo más bello que posees:
tu donaire en dominio.

Bella andariega, abrázate con fuerza,
ya que mi abrazo te es elusivo,
aférrate a ti misma y nada con soltura,
mientras mi espíritu divaga otras líneas
en contravía de los usos de la razón
y a lomos de la irrealidad.

De otras cosas que escriba el viento.

2 comentarios:

  1. Anónimo10:32 a.m.

    ya me hacían falta sus post, gracias por escribirlos.

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  2. Pues muchas gracias a ti por apreciarlos. Un motivo más para seguir haciéndolo.

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