jueves, agosto 11, 2022

Irma Vep, Olivier ASSAYAS


Lista la Miranda Irma Vep, Olivier Assayas, 2022 (HBO). Deliciosa. Provocadora. Elegante. Divertida. Curiosa. Y podrían haber más adjetivos elogiosos ya que resulta una producción de alta factura y calidad narrativa poco común hoy en día. Tendrá sus debilidades, es posible (pasa que no las encuentro), pero qué importa eso cuando el impacto general es definitivo. La cualidad mayor es el acertado manejo de la trama central bajo el dispositivo de varias versiones de la misma. Estrategia que ante las crisis actual de los modelos narrativos, no deja de ser en sí misma interesante y merecedora de atención.

La historia va de una joven actriz de películas comerciales que pasa por una crisis y decide dar un giro en su carrera para protagonizar una miniserie de bajo perfil, bajo la dirección de un impredecible cineasta que se resiste a ser engullido por la fábrica del entretenimiento audiovisual. La fábula se vive en el ambiente propio de los rodajes y se sazona con una variedad de personajes característicos del universo cinematográfico: agentes de talento, asistentes de actores, directoras de arte, productores, inversores, actrices y actores, que gravitan alrededor de los dos protagonistas, acompañados -de modo visiblemente imperceptible- de todo el personal involucrado en un rodaje profesional en la actualidad como una declaración de amor perpetuo al cine.



Así las cosas, pareciera ser un relato más de cine dentro del cine, uno de los tópicos narrativos preferidos por la diosa Película que sus devotos más fieles siguen con particular fiebre y pasión. Siendo muchas las buenas pelis con esa temática, vale la pena jugarse el pellejo con una reco con ansias de esencial: La Noche Americana, Françoise Truffaut, 1972; Living in Oblivion, Tom DiCillo, 1995 y, por supuesto, en clave más simbólica, 8 ½ del maestro Federico Fellini.  

Esa ansiedad por comprender las tribulaciones y contrariedades del quehacer de los hacedores de películas es la que desvela al creador de Irma Vep, Olivier Assayas, quien en 1996 había ya escrito y dirigido una versión para el cine que recibió una adorable crítica en su momento, con Maggie Cheung y Jean-Pierre Léaud en los estelares. El director francés vuelve a convocar a sus alter egos, esta vez en la actriz Mira Harberg encarnada por la sueca Alicia Vikander (quien peca de productora ejecutiva, además) y el director René Vidal dibujado por Vincent Macaigne con encantadores trazos.


Vidal a su vez se siente convocado por un director de principios del 20 que realizó una película sobre llamada igualmente Irma Vep. Es así como la confección de cada escena de su miniserie pasa por el espejo plateado y sinuoso de la original silente. Asistimos con placer infinito a las sesiones de rodaje en las que se reescribe la historia de Irma y de la actriz que la personificó/personifica, en un juego de tiempos y espacios que resuenan con fluidez en el encuadre general. Para Assayas estas dualidades no son suficientes y se atreve a bordar algunas más, estableciendo una trama con múltiples capas de inesperado poder en la medida en que arriesga la voluntad dispuesta del espectador, llevándolo a un lugar solo suyo que si acepta habitar disfrutará a plenitud. 


En esa atmósfera contagiosa, la realidad filmada entonces, la de ahora, la de mañana, la soñada, la ficcionada, la que vive el espectador, se mezclan todas ellas con dinámica apenas explicable por las densidades que necesita el relato contemporáneo, ya en un sentido más universal, en términos de cómo propone narrarse en oposición a una corriente de fórmulas repetitivas, seguras y tediosas, al punto que el asombro se hace misterio en vía de desaparición. 


Y acá aparece el auténtico encanto de Irma Vep: no solo es un lúcido ejercicio de escritura y dirección, sino que supera su dispositivo formal para ahondar, con intencionada aparente ligereza, en los asuntos eternos del amor, el sexo, la amistad, la lealtad, la creatividad, el trabajo…  la vida entera en ciclos de relatos que no acaban de terminar, ni empezar.


Alicia Vikander luce fresca, atenta, y enigmática por momentos. La sinceridad con que Mira asume su papel como Irma Vep es un logro suyo absoluto. Otro tanto puede decirse de la maravillosa y cautivante interpretación de Vincent Macaigne de ese fugaz e inasible René Vidal. Es de veras, muy divertido e inquietante a la vez. Y lo mejor de todo esto, es que el resto del reparto nos ofrece una coreografía que aporta su propio juego con personajes de poderosa energía, por poco que pueblen el cuadro.


Siendo apenas publicitada o comentada, por razones que no se desnudan claramente, Irma Vep es una de las mejores producciones recientes de la casa HBO y que viene a enriquecer un catálogo en el que cada tanto resplandece una rara pieza digna de miranda.

  

Una trivia mágica: Jean-Pierre Léaud, protagonista de la Irma del cine, es a su vez el alter ego de Truffaut y sí, está en aquella obra maestra citada arriba: La noche americana. Para LLM esto solo puede entenderse en la ilógica extraña y esquiva de la diosa.  


Trivia Guiño: Olivier Assayas es hijo de Jacques Rémy, uno de los guionistas más importantes del cine francés en la segunda mitad del s20.


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