jueves, agosto 25, 2022

Titane, Julia DUCOURNAU


Lista la Miranda Titane, Julia Ducournau, 2021. Si se acepta que cuando se hace cine se busca expresar algo y conectar con alguien, se puede decir entonces que la joven directora francesa, con esta su segunda película (la primera es la intimidante y cruda Raw, 2016), lo ha logrado apenas empezando una carrera que espero sea muy larga.

Además de haber ganado la Palma de Oro en Cannes en 2021 y provocar una ovación de pie de más de 9 minutos, Titane es una cinta que cumple juiciosa y detenidamente la misión que se puso Ducournau. Una historia que narra en sus propias claves la existencia del amor incondicional por encima de todo. Y este todo es bien particular y definitivo


Pese a la naturaleza extraña de su tesis y de todas las etiquetas que se le quieran poner, la claridad de su declaración es de veras hermosa. Cuando asistes a un relato que te reta e incomoda, que no logras amarrarlo a ninguna experiencia concreta, que te arrastra de un lado al otro y que al terminar entiendes perfectamente de qué se trata, es porque quien te la regaló tiene muy claro su oficio y vocación.   


Hubiera estado maravilloso poder verla en una sala de cine, su destino natural, y en su momento, con esa enorme pantalla bañada por la fina fotografía, de colores saturados y metálicos, con un balance justo entre el detalle del primer plano que deja ver el alma de los personajes y los de conjunto que descubren el universo en que transcurre la historia. Un mundo que está ante nuestros ojos y que no vemos por afanados y enredados que andamos.


La atmósfera narrativa poseída de una edición limpia, no por convención o timidez, sino por el amor puro a la imagen en movimiento sin alardes, ni urgencias que sacudan al espectador. Vasta, precisa, comprometida. Una banda sonora dinámica y cambiante al ritmo de las situaciones que derivan a estadios insospechados. Y por delante de todo ello, la elevada dimensión de sus personajes., llevados a la vida platinada por dos singulares oficiantes del arte interpretativo. 


Agatha Rousselle (Alexia) sorprende con la estoica y sólida presencia de esta mujer que no deja de buscar, sin saber ciertamente qué es. La dureza de su rostro y la fragilidad esquiva de su cuerpo nos conducen equívoca y lúcidamente a una confusa idea de Alexia, para llevarnos a descubrirla plena a fuerza de creer en ella. No importa qué, ni cómo, ni cuándo.


Por su parte, Vincent Lindon (Vincent) sobrepasa todas nuestras resistencias a dejar de mirar, dejar de pensar, dejar de intentar, dejar de atender. La transparencia natural de Vincent, cargada a su vez de símbolos adecuadamente instalados, responde a una situación de origen doloroso e insoportable que lo hace buscar también sin certezas de hallazgo.


Y en esas movedizas certidumbres es que se desplaza el relato que por su bien busca la esencia fundamental del cine. Contar algo, bien contado y decisivo. En un universo audiovisual plagado de lugares comunes, recorridos conocidos, asuntos caducos por repetición, es una delicia encontrarse con Julia Ducournau, una cineasta creativa, directa y original en tanto explora la simplicidad desde resortes dramáticos complejos y directos. 


Sin relación causa - efecto, solo por esas cosas de la diosa Película, rastreando vanguardias del cine descubrí con apenado asombro, la existencia de un movimiento del cine francés contemporáneo llamado Nuevo Cine Extremo. Interesante contraste del tiempo si recordamos el trastorno que provocó en los años 60 la Nueva Ola Francesa. Recién empiezo a conocer este entramado del horror francés actual, así que no puedo aseverar si Titane encaja ahí. Quisiera por lo pronto, quedarme con Ducournau quien discrepa de tal posibilidad.


Y vale cerrar agradeciendo la existencia de esa elegante y discreta hija de la diosa, que es Mubi. En estos tiempos de streaming donde fluimos a veces sin apreciar nada, es estimulante contar con una opción de miranda que nos reconcilia con el cine en sus más logradas aspiraciones. Allá está Titane, y por gracia indeleble, también las pelis de esos movidos años de la Francia en 16 mm en blanco y negro, por si acaso las desean revisitar o conocer.


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