domingo, marzo 10, 2024

Lista la Miranda Oscars 2024 [Actualización]

Lista la Miranda American Fiction (Ficción estadounidense), Cord Jefferson, 2023. Sarcástica, divertida y tramposilla. Ese presentimiento de estar perdiéndome de una buena peli, tuvo su confirmación luego de que, por fin, pudiera apreciarla. Con esta cierro el ciclo de la temporada de premios, lamentando eso sí no contar con The Holdovers, la de Payne, Giamatti, Randolph y Sessa. ¡Qué vaina, diosa!

Cuando digo que la peli de Jefferson -en su debut directorial- tiene un toque tramposo, es porque su narrativa juega con el espectador al punto de ponerlo a trabajar de modo activo y decisivo. La construcción de la verdad, de la realidad y la apariencia, lo objetivo frente a lo subjetivo, conspiran en el devenir de una crítica mordaz a la generación de contenidos allá arriba del Río Grande, y más particularmente, en la cultura literaria estadounidense blanca en relación con la afroamericana. Es así como encontramos a Jeffrey Wright como Monk (de nombre Thelonious, va la coda musical) quien nos arrebata más de una risa, pese a que escasamente sonríe, mientras observamos cómo de cuestionar a todos, se da la oportunidad de cuestionarse a sí mismo. 

Es muy grato ver a Wright nominado a Mejor Actor Protagónico, luego de disfrutar de su enorme talento y suspicacia en zonas crispeteras como Beetee en la franquicia The Hunger Games, o en terrenos más elaborados y cinéfilos como en la malograda y estupenda Westworld, Joy-Nolan, 2016-2022 de HBO que los 'genios' directivos de Discovery eliminaron del catálogo de la prestigiosa y exitosa productora. De acuerdo, esa barbaridad merece una LLM aparte. Allí en ese desierto vaquero de extraños entramados, Bernard Lowe (Wright) va deshojando cada capa de cebolla para ayudarnos a descubrir un juego de caracteres pocas veces visto en la pequeña (ya no tanto, es verdad) pantalla. 

En American Fiction, Jeffrey Wright luce entero, sin artilugios, totalmente enfocado. Es un auténtico placer observar las vicisitudes de su personaje, en esos diálogos a ratos sin sentido aparente y con esa mirada incomprensible del todo. A su lado, un reparto a la altura con detalles valiosos y sustanciales. Tracee Ellis-Rose (Lisa) constante y sensible, John Ortiz (Arthur) agudo y simpático, Erika Alexander (Coraline) amable y directa, Leslie Uggams (Agnes, má Ellison) conmovedora y Sterling K. Brown (Clifford) haciendo de las suyas sin control alguno, con un dominio devastador... habrá sufrido el dire.

Una vez ruedan los créditos finales, queda un buen paquete de preguntas que con calma y una sonrisa adicional, podremos ir respondiendo en reversa.

Faltan pocas horas para que arranque la repartición de calvitos dorados... y no puedo irme sin una mini trivia LLM en la cuerda de pronósticos de cierre.

Aunque es más que notable la absoluta interpretación de Emma Stone en Poor Things, es innegable la impecable y reveladora Lily Gladstone como Millie Burkhart en Asesinos de la Luna, por lo que su estatuilla sería más que merecida, perfecta.

Lo de Giamatti con Cillian parece más chismorreo en caliente para motivar audiencias... claro que como es Holly, todo puede pasar. Igual con el barullo armado alrededor de The Holdovers como mejor peli, no, ni modo; Oppenheimer es la obra maestra del momento. El equipo de LLM mantiene su asterisco en Poor Things, pese a que esa aberración es inmoral y obscena, terrible ejemplo para la juventud, futuro del mundo.

Y sí, ojalá que La Sociedad de la Nieve logre ganar. 'Tá duro, pero que no se pierda la esperanza. [Eso dijimos cuando El abrazo de la serpiente competía y perdió con El Hijo de Saúl, que sigo afirmando no es mejor peli que la nuestra].

QLDLA     

miércoles, marzo 06, 2024

Lista la Miranda Mejor Película Oscar 2024

Se vino el 10 de marzo, y esta vez con emperifolle hollywoodense, así que alfombra aparte y dejando al lado la tal glambot y todas esas carajadas innecesarias, pero que no hay modo de que falten, en Lista la Miranda daremos una precisa reseña de las 10 películas que disputan el Calvito a Mejor de la temporada. Lamento no haber completado el círculo con dos cintas que de veras quería apreciar: The Holdovers (Los que quedan), Alexander Payne y American Fiction (Ficción americana), Cord Jefferson. Espero alcanzar a hacer una actualización de este post, si consigo darles su justa miranda.

Debo añadir que, excepto Maestro, felizmente todas estas pelis pude verlas en una sala de cine. Lo menciono porque cada vez es más evidente que la exhibición de cine tal como la conocemos desde hace décadas, va a desaparecer… no por completo, pero sí de modo sustancial. La tendencia a la producción de pantallas de televisión cada vez más grandes, está directamente relacionada con la imparable presencia de los servicios de streaming que se van convirtiendo, paso a paso, en las nuevas salas o teatros de cine. Bueno, ir a cine ha cambiado mucho en los últimos años para cinéfilo que se precie, la mayoría de las personas van a socializar, no a ver pelis, lo que para alguien que ame el séptimo arte se convierte en una pésima función con toques de terror y pesadilla. Tal vez, al quedar pocos cines volverá el rito hermoso de sentarse a oscuras, en silencio, rodeado de gente con la misma actitud expectante… y disfrutar de ese adorable rayo azul cruzando sobre nuestras cabezas lleno de historias, la mejor de las veces, inolvidables.


Listo eso. Ahora sí, acá va la Lista la Miranda de las nominadas a Mejor Película en los Oscar 2024, espero sea de su agrado y aporte algo a su propia apreciación y disfrute. Esta temporada se caracteriza por películas de enorme calidad cinematográfica y, en especial, por declarar a pleno pulmón, visiones de mundo muy personales e inconformes, o cuando menos, cuestionadoras. Van en orden alfabético. Y cada una tiene una nota extra.    


Anatomie d’une chute (Anatomía de una caída), Justine Triet, 2023. Inteligente, audaz, preciso rompecabezas. Crecimiento incontenible de complejidad y posibilidades. Juegos de a dos definitivos y exigentes. Incondicional, absoluta y atrapante. 


Las pelis de esta directora francesa deben ingresar a su menú. Triet es combativa, decidida y excelente tramadora de relatos.


LLM XT: Sin duda, la presencia inmensa de Sandra Höller [Sandra] te deja sin aliento, pero es Milo Machado-Graner [Daniel] quien te lleva al alma de la historia y te pone a decidir.



Barbie, Greta Gerwig, 2023. Declaración inteligente, divertida, cinéfila. Diseño de detalles; escenografía, vestuario, puesta en cámara, puesta en escena. Capas de empoderamiento femenino: Greta (directora), Margot (productora), America (vocera)… Va a contracorriente siguiendo la corriente, con altura, estilo e incluso, descaro. 


El cine de Gerwig es grande y va a crecer más. Contrario a quienes consideran su rosado relato, un descache que vive todo genio, encuentro en Barbie muchas cosas que no esperaba para nada en un crispetazo de este calibre


LLM XT: Innovar con lo obvio, hacer de una muñeca la protagonista de una búsqueda que traspasa el mercadeo… y que se hace creíble por la interpretación de Margot Robbie, dentro y fuera de la peli.



Killers of the flower moon (Los asesinos de la luna), Martin Scorsese, 2023
.
Necesaria declaración, cruda crónica, desazón agobiante. Personajes con intenciones ocultas, misteriosas y sorprendentes. Una extensa muestra de maestría y dominio cinematográfico a todo nivel. Mecanismo narrativo de revelaciones con tinte de cine negro, épica local y alcance universal.

Pasa algo curioso con esta del maestro Scorsese… como que nos agobia su perfección técnica, estética y narrativa. Es una sensación extraña y jodida que compartí con varias personas. Puede ser asunto nuestro… o necesidad de reinvención. 


LLM XT: En una lectura muy local (hablando de Colombia), se deja ver como el mundo real detrás de un “gran” hombre, tiránico, despótico, muy cortés y condescendiente.



Maestro (Maestro), Bradley Cooper, 2023. Retrato visceral, amoroso y desbordado. Interpretaciones contrastantes, con detalles elegantes y de alta factura. Declaración de representación sexual madura y relevante. Cuidado artístico prolijo de acentos auténticos y memorables. 


Copper está construyendo un sendero como director que promete alcanzar niveles de genialidad a futuro. 


LLM XT: Sí, la escena del clímax lo vale todo, y sin embargo, hay mucho por coleccionar en la interpretación aguda, sentida y compleja de Carey Mulligan [Felicia].



Oppenheimer, Christopher Nolan, 2023
. Madurez: autor, equipo, filmografía  Relato como documento: posteridad, reescritura historia, nuevas generaciones. Densidad: inconsciente, juicio, invención. Control flujo emocional, firmeza de caracteres, dispositivos priman sobre el espectáculo. 

Mucho se ha dicho sobre la exploración del tiempo como tema y recurso en el cine de Nolan, acá adicional a ello, se percibe un salto discursivo de mayor alcance. 


LLM XT: El poderío avasallador del sonido (y su ausencia) en cada espacio del tiempo narrativo, desde la música, los efectos sonoros y la mezcla íntegra.



Past Lives (Vidas Pasadas), Celine Song, 2023.
Hermosa composición de lectura fluida y ambigua. Atmósfera singular, libre de apariencias, mecida sin prisas. Entrega autoral de alta densidad emocional y dramática. Diálogos sólidos, vívidos y próximos. 

La pregunta es: ¿qué más podemos ver de Song? Una indagación rápida indica que poco. Entonces, al repasar la calidad y fuerza del guion, el ajuste sería: ¿cuáles serán las nuevas pelis escritas por esta surcoreana de fina línea?


LLM XT: Si algo más tiene este poema, es una enseñanza de vida sobre la serenidad, la comprensión, la pasión liberadora y el respeto al otro y sus sentimientos. De seguir latido a latido.



Poor Things (Pobres criaturas), Yorgos Lanthimos, 2023. Cinefilia, exquisitez, desprejuiciada. Multigénero, diversas capas sensoriales, dispositivos visuales atrevidos y orgánicos. Coreografía de personajes con gracia y dominio. Estética extrema, interpretación calada y perdurable. Declaración perturbadora escueta y directa. 


Una cosa más: verla cuantas veces sea posible. Es cine en su más completa realización.


LLM XT: La vastedad de Bella Baxter en la piel (nunca más cierto) de Emma Stone es una experiencia única en la vida. 



The Zone of interest (Zona de Interés), Jonathan Glazer, 2023. Incómoda, insufrible, ofensiva casi, perfecta. Puesta en escena de un naturalismo sofocante en su exposición gradual. Simbolismo autoral en texturas visuales y sonoras de peso. Sin concesiones, declaración firme de radio histórico y contemporáneo. 


Dos fatos sobre Glazer: viene del videoclip y tiene pocas pelis a cuál más dura y fronteriza. Combinación de oficio y actitud. 


LLM XT: Un dolor perforante que reclama acción.



Adenda LLM

Pronósticos con asteriscos

Mejor Película: Oppenheimer / *Poor Things
Mejor Actor: Cillian Murphy
Mejor Actriz: Emma Stone / *Lily Gladstone
Mejor Actor de Reparto: Robert Downey Jr.
Mejor Actriz de Reparto: Da'Vine Joy Randolph
Mejor Director: Christopher Nolan
Mejor Guion Original: Anatomía de una caída / *Past Lives
Mejor Guion Adaptado: Oppenheimer / *The Zone of interest
Mejor Cinematografía: Oppenheimer
Mejor Edición: Oppenheimer / *Poor Things
Mejor Diseño de Producción: Barbie / *Oppenheimer
Mejor Diseño de Vestuario: Barbie
Mejor Banda Sonora Original: Oppenheimer
Mejor Canción Original: What I was made for?, Billie Eilish - Finneas O'Connell
Mejor Película Animada: El Niño y la Garza
Mejor Película Extranjera: La Sociedad de la Nieve / *The Zone of Interest


QLDLA


jueves, mayo 04, 2023

Don Chinche, Pepe Sánchez, Colombia

Lista la Miranda, Don Chinche, Pepe Sánchez, RTI, 1982-1989


Una de los gratos beneficios de esta era de redes es la posibilidad de revisitar contenidos audiovisuales de calidad imperecedera. Desde hace unas semanas, la Madre (excusen la familiar alusión) anda pegada a una de las mejores series de comedia, no solo de Colombia sino de toda América Latina. Don Chinche es una de esas bisagras maravillosas en la Historia de los relatos de la peque Tele, esos que le encantan a la diosa (excusen acá la mítica e ineludible alusión) y que muestran hasta la coronilla la fuerza inmensa del talento colombiano para hacer buena televisión.

Desde el imposible reparto lleno de la pulpa rica de los mejores actores y actrices de esos tiempos… y de muchos más. Hasta los libretos auténticos, agudos y jugosos de Dunav Kuzmanich y Pepe Sánchez, quien además de progenitor, ofició de orquestador mayor. Y es que sin la mirada y el riesgo de Pepe, Don Chinche no hubiese visto jamás la luz mágica. Al soñador director se le metió en el ojo, la idea de rodar (grabar, sí, pero para él era rodar, como cine, a la lata) a una sola cámara. ¡Habrase visto! Si la tele se produce a mínimo 3 cámaras, señor Sánchez. Pues no, la hago así o no la hago.

Para las nuevas generaciones de miradorxs, acá un delicioso e incomparable plato que nos retrata de manera ágil, divertida y encarretadora. Hay muchas historias alrededor de la serie, de sus entresijos, de sus relatos derivados, de la impronta de dos gigantes como Héctor Ulloa y Hernando Casanova, solo que no se trata ahora de la trivia perseguidora y curiosa. 

Hoy LLM está en modo nostalgia plena. Por eso, la invitación a darse un paseíto por la Perse, y además, recordar a uno de los que más nos hacen falta detrás de cámaras, y que como buen hijo de la diosa, incluso delante del encuadre hasta gran actor resultó ser.

De ñapa, les comparto acá el enlace a uno de los Perfiles EO que escribí hace algún tiempo en homenaje al maestro Pepe Sánchez. De veras que es nosta histórica de nuestra tele.

Que la diosa los acompañe.

Feliz Jueves Bonito.


jueves, abril 27, 2023

Aftersun, Charlotte Wells, 2022


La reseña de Aftersun que nadie me pidió

por Rocío Carmesí


Me levanto de mi asiento para ver la pequeña pantalla que está frente a mí y regresar el concierto de Queen al minuto 2:50, en donde suena, por quinta vez, Under Pressure. Voy en un autobús desde Mexicali (mi ciudad natal) a Tijuana, en donde está mi hogar. Son dos horas de camino, y aunque ya lo he recorrido antes, esta vez hay una grieta en la realidad. 


Por unos instantes estoy en un universo alterno. Apenas se puede ver el resto de los asientos y en el fondo del pasillo resaltan unas parpadeantes luces neón que iluminan de color rosa y azul las figuras de lo binario de los baños. Solo somos dos pasajeros y el chofer. “Rentaron el autobús para ustedes”, dice un militar que nos detuvo en la revisión de rutina que se ha vuelto más estricta desde hace cuatro años por las llamadas caravanas migrantes. “¿Van a Tijuana?”, pregunta en modo dizque amistoso, tratando de identificar algún acento extraño. 


Entre luces y arbustos, apenas se distingue el paisaje de la Rumorosa. Ese espiral decorado con rocas color marrón y un silencio que trata de llevarte a su centro. El reflejo de la ventana dibuja cuatro sombras a la luna menguante, como si hubiera deslizado mi dedo sobre ella para desvanecerla. Espero que termine el solo de Roger Taylor para que empiece otra vez Under Pressure. Ya muchos se saben la historia detrás del riff de bajo del inicio y la colaboración de David Bowie con Queen en 1981. Pero para mí significaba las memorias de esas calurosas tardes de los 90s en las que íbamos a ver a mis tíos jugar basquetbol a la ciudad deportiva en Mexicali, el olor a pasto húmedo y el silbido del árbitro que sobresalía del de los grillos. También era mi fascinación por los movimientos de cadera de Freddie, que me hacían pensar en la ligereza de John Travolta bailando Stayin' Alive de los Bee Gees. No era nada más que eso, el soundtrack de algún momento de mi vida, junto con mi admiración por lxs performances, aquellxs que se dejaron caer al vacío. 


Pero hace unos meses detuve todo para escucharla, luego de que Charlote Wells y su editor Blair McClendon la pusieran para mí en la ópera prima de la directora, Aftersun. Pudo pasar por una escena más, de esas que usan el recurso de atraer las nostalgias con la música. Sin embargo, el trabajo que hizo Oliver Coates con el remix, los cambios de ritmo, la selección exacta que empata con la narrativa de Wells y su editor, te llevan de la mano en ese devenir de emociones que tiene a la depresión como principal protagonista. 


Y de pronto te ves en una resbaladilla, viendo tus propios ojos en los de Calum Patterson, que no por nada llevó a Paul Mescal a la 95ª edición de los premios Óscar. Te ves también en la mirada de Sophie Patterson, comprendiendo a través de su experiencia de adulta esos silencios, los brotes de entusiasmo efímero, la búsqueda continua de sentido y las ganas de lanzarte al vacío, junto al miedo constante de estar al borde. Puedes verlo porque has estado ahí, has hecho ese recorrido que no tiene orden, ni un inventario certero. 


Como cuando hace poco estaba en la sala de la casa de mi mamá y quise mirarme en el espejo que no está desde principios del 2000. Entonces lo que hacemos es recoger lo que hay y tratar de armar los rostros y pasos de las personas que fuimos y de las que estuvieron. Aunque eso no significa que puedas subirte a la cima para ver hacía atrás y comprenderlo todo. Una imagen no nos alcanza, a Sophie no le alcanza aunque regrese la cinta una y otra vez. El contraste de las risas de la niña y la frustración de la adulta, entre sombras y destellos de luz, retratan la complejidad de nuestras experiencias. 


A veces, cuando somos niñxs no queremos tener un papá o una mamá con depresión. A veces, cuando somos adultxs mamá y papá no quieren tener hijxs con depresión. Y tratamos de escapar entonces, de sacarle la vuelta al tema, quizá para no reconocernos en ello. Así Calum le recuerda a Sophie que el motivo de la corta convivencia es la diversión, cuando ella trata de hablarle de sus episodios de depresión. Y tal vez ella se cuestiona si es verdad que lo mejor es guardar silencio y soportar. Después de todo lo intenta, lo seguimos intentando. Calum lo intenta con sus libros sobre meditación y tai chi. Sophie también lo hace con su mirada desafiante y al subir al escenario a cantar Losing my religion de R.E.M., aunque el papá no quiera hacer el dueto con ella. 


Seguimos intentando porque corremos acelerados tratando de pertenecer antes de que el tiempo se nos agote. Pertenecer es habitar completamente la vida. Sin ello, parece que solo vamos a la deriva, en una búsqueda constante que se convierte en huida. No es suficiente tapizar la pared dañada, ni expresar solo con palabras. Pero nos paraliza el miedo, “el miedo a saber cómo es el mundo”, vivir “bajo la presión” de pensar que no hay otra oportunidad más. Y aunque Sophie trata de decirle a Calum “este es tu lugar seguro, aquí te puedes quedar”, él aprendió hace mucho que estar ausente lo mantenía a salvo. Y al final él se va por la puerta verde, entre sombras y destellos de luz.


Acerca de la autora:

Rocío Carmesí, es licenciada en derecho y maestra en historia por la Universidad Autónoma de Baja California. Actualmente trabaja en una empresa editorial. Ha sido parte de grupos de artes escénicas y es integrante del proyecto La Puerta, colectiva de fotógrafas emergentes de la ciudad de Tijuana. Partició recientemente en uno de los cursos de Lista La Miranda, tal vez esa sea una de las razones para compartirnos su reseña que sí esperábamos.

jueves, octubre 06, 2022

Blonde, Andrew Dominik

[ALERTA ESPÓILERES: Esta reseña puede contener claves de trama, pese a que se ha puesto especial cuidado en revelar lo menos posible y poner fuera de línea las alusiones a los lugares de los giros dramáticos del relato]. 

Lista La Miranda Blonde, Andrew Dominik, 2022. En estos tiempos cuando las expectativas de estrenos no duran un suspiro, la llegada de la encarnación de la rubia de oro de Holly en la piel de Ana de Armas se vio particular y altamente esperada tras sus aclamadas presentaciones en los festivales de cine europeos de otoño. Y luego de estallar el 28 de septiembre pasado en el streaming de su productora Netflix, la peli ha levantado todo tipo de críticas negativas, alaridos y señalamientos, a la par de reconocimientos, elogios y espaldarazos.


Para LLM, tras su cuidadosa y atenta miranda, se trata de una cinta dura, dolorosa y viscosamente escandalosa, como se lo comenté a una amiga a quien varias de sus amigas le recomendaban no verla. Hay un reclamo muy fuerte de cierto sector del feminismo y del fandom Monroe que tilda a la peli de maniquea, falsa y ofensiva a la memoria y acciones de la verdadera Marilyn. Tampoco ha faltado la apropiación de voces provida que ven en el tema del aborto una firme declaración en contra de esta realidad compleja e ineludible. Y no han escaseado las proclamaciones de obra maestra y gran pieza fílmica de esta que por ahora, sin duda, es la película mayúscula de su poco conocido director, Andrew Dominik.


Si se entra a la peli con la idea de ver una historia biográfica o una reconstrucción casi documental de la vida de la diva mayor del Holly de los 50s, el espectador se va a decepcionar. No es Blonde una biopic, por más que haya un trazado de los sucesos más destacados en la trayectoria corta y efervescente de Norma Jeane/Marilyn Monroe. Y aun contando con los puntos de vista de director y protagonista sobre el filme, zonas de expresión que pasan por la experiencia propia e intransferible, la peli va por otras rutas..


Del mismo modo, o en paralelo posible, si se va a la peli con una actitud juzgadora -y menos si es moralista-, se corre el riesgo triste de no comprenderla, de quedarse en el plano de lo que piensa el espectador y no de lo que narra la peli, en las expectativas que se tienen de lo que “debería” contar y no moverse en el emplazamiento narrativo que se propone.


Vale anotar aquí, como tentativa coordenada de vuelo, que no hay una clara diferenciación entre lo real y lo imaginado, lo que sucedió en la realidad contra lo que sucedió en la mente creativa de su narradora original, la novelista Joyce Carol Oates, o en la escritura libre de Dominik, quien además de dirigir se puso en el sillón del guionista.


Ese rasgo fue el que más llamó mi atención en los días previos a poder verla. Por encima de toda la ruidosa publicidad y el aluvión de imágenes promocionales y filtradas, enfocadas primordialmente en la interpretación que Ana de Armas realiza (ya diré algo, vale), cuando supe que el guion era del mismo director me preparé para algo más personal y declarativo, en términos cinematográficos, más allá del mito y sus consecuencias. Y fue en esa perspectiva de encuadre tipo 16 mm (relación de pantalla casi cuadrada, 4:3) que hallé las claves del logro de Blonde, construidas en detalles de colorimetría, composición, coreografía escénica, tempo, modulación, atmósfera y tono enérgico. 


Todo dispuesto para generar un doble efecto de espectáculo: revivir a Marilyn desde la vivencia de Norma para traer a la vida en escena a Ana de Armas, la nueva diva hecha para el mundo. Un mundo que no es el mismo y en el que Marilyn no ha podido escapar a su trágico destino, y donde Ana se asoma sin certezas ni garantías. Si hay algo real en Blonde es ese infame mundo de Hollywood con sus trampas y manipulaciones. Un mundo donde las mujeres deben luchar sin pausa por protegerse y ser valoradas, bien pagas y respetadas. Y no es ficción.


Ese mundo machista en el que es “descubierta” Norma Jeane para ser sometida, literal, al control, la venta y la hipocresía, es un mundo que se resiste a desaparecer por más huracanes reivindicativos como Me Too, Speak Out y sus derivaciones que quieran arrasar con la colina de doble moral. Hay tanto por hacer, tanto por transformar. No salvaremos a las futuras Normas, mientras se sigan haciendo llamativos top 10 -mera diciente superficie- de los grandes directores, actores, fotógrafos… sin la presencia de las mujeres que escriben, dirigen, producen, musicalizan, editan… interpretan y hacen el Cine. No hoy. Desde que el cine dijo: yo narro.


Los episodios abortivos en los que Norma pierde a sus hijos se narran en dimensiones retóricas y argumentativas de doble filo. Por una parte, el control que Holly ejerce sobre el cuerpo de la mujer. Hace nada una actriz revelaba como el estudio controlaba su peso, so riesgo de despido si se pasaba en algún gramo. Y por la otra, el comentario ruidoso de la rubia “tonta” que se tropieza. Sin embargo, algo que no se diluye fácilmente es la vulnerabilidad y la resistencia de Norma, es allí donde hay que sostener la mirada y no apartarla. Dominik entiende bien esta arista de su compleja musa y por eso, persiste en el encuadre del rostro, siempre, la mirada, siempre, la sonrisa insuficiente, siempre.


Es escandaloso cómo se adora a Marilyn y cómo se maltrata a Norma en Blonde. Los hombres que simulan amarla, pronto la desprecian, o ignoran, o hacen a un lado, sin poder comprender su inteligencia, su deseo, su voluntad. La pulsión devoradora no escapa al espectador, al tiempo que la contemplación aterrada sacude a cada tanto su conciencia. Hay en Dominik la necesidad de golpear al mirador y luego, abrazarlo para unirlo a un rito de compasión que busca algún tipo de esquivo perdón. Una ternura desbordada, al lado de una frialdad pasmosa que socava la tranquilidad.


El cierre de Blonde es un perfecto ajuste a las condiciones: así como Norma Jeane se desvanece para amanecer yerta y libre, así la cámara baja al piso, para quedarse quieta y morir con ella… o mejor, para ella.  


Y sí, Ana de Armas está fuera de este mundo. Hay esfuerzo, hay labor, hay entrega. Es una clara y firme declaración de una mujer que ama su arte, dignifica su profesión y respeta a su alter ego plateado: la eterna Marilyn que no pudo salvar a Norma.


jueves, septiembre 15, 2022

Mis 5 Mayores

Lista la Miranda. Especial Aniversario. Con cada vuelta al Sol no solo se acumulan años, también horas y horas de mirandas de ese embeleco mágico que son los relatos de la diosa Película en todas sus diversas manifestaciones.

Hoy en el meridiano del mes sin festivos, día de mi santo o de mi nombre (según la peli que ruede), compartiré con ustedes, amables seguidorxs, esta LLM especial sobre mis cinco mayores, las que he visto una y otra vez sin agotar la experiencia. Esas que repetiría incansable si no hubiesen más y tuviera que escoger. Sólido refugio cuando la realidad allá afuera azota, en un día cualquiera como hoy, jueves bonito y todo.



La Vendedora de Rosas, Víctor Gaviria, 1998. Poética. Cruda. Nostálgica. Era impensable no incluir una de nuestra propia cosecha. Y es grato descubrir que ya podemos escoger una entre muchas notables y que no es fácil; después de mucho bregar y fregar, lo estamos logrando.

La película de Gaviria me atrapó desde su secuencia de arranque con esos recorridos a la iluminada Medellín navideña. La perdurabilidad de algunas de sus líneas ["¿Para qué zapatos si no hay casa?]. La fuerza de lo inevitable. La cadencia de la vulnerabilidad. El despliegue de un naturalismo narrativo que juega en los bordes del abismo. Estos son algunos de los signos labrados con pulso equilibrista de una gran cinta, una que encaja con dominio en el panorama del cine latinoamericano y mundial.




Eterno Resplandor de Una Mente Sin Recuerdos, Michel Gondry, 2004. Melancolía susurrante. Inevitabilidad abrumadora. Sencillez impecable. La crítica especializada la consideró la mejor peli de la primera década del s21. Es una de aquellas que tiene un mundo propio más allá de la pantalla. ¿Ok? Ok.

La vena clipera de Gondry irriga el campo de sus osadìas narrativas, jugando con el espectador, ensayando su tratamiento con cuidado clìnico. La dupla Winslet-Carrey es de una ternura arrobadora. El cambiante decorado te envuelve sin pausas. La adecuada coreografía de los personajes secundarios hace balance singular con el tempo de este amor persistente. Y un toque inesperado en su humor exquisito y orgánico a la sencillez del relato. Ella pretende ser confusa, algo enredada, no hay tal. Es mero estilo de seducción. Hablo de la peli, ok?




El Silencio de los Inocentes, Jonathan Demme. 1991. Perfecta. Detallada. Subterránea. Basada en la novela de Thomas Harris y origen de secuelas y derivadas, logró alzarse con los cinco premios más importantes: película, director, actor y actriz protagónicos y guion.

Una atmósfera fría y agobiante respira en cada una de sus secuencias, abriendo con la rutina de ejercicios a campo traviesa de la novata Clarice Starling y cerrando con ese callejón engañosamente luminoso que no termina. Un guion pulido y preciso, sazonado con diálogos de elevada estatura dramática. Suspenso matemático. Montaje afilado de corte limpio. Cada vez que la revisito... ovación de pie, de nuevo. Una obra maestra.




Las Horas, Stephen Daldry, 2002. Tormenta emocional. Tejido narrativo. Profundidad vital. Bien recuerdo que con sus primeras imágenes de un río fluyendo veloz y sonoro, acompañado de una voz amorosamente grave, me encontré navegando en mis propias lágrimas.

Si hay una peli que desgarre al espectador con tacto y calma es ésta, basada en la novela homónima de Michael Cunningham, Las Horas suceden sin que se pueda escapar a su inexorable tristeza. Tres inmensas actrices: Kidman, Moore y Streep, viviendo cada instante con pasión y sinceridad las incertidumbres de sus personajes, separadas en tiempos y espacios, enlazadas por un agudo punto de vista narrativo. Completas en sus fragilidades. Virginia, la señora Brown y Clarissa encienden el espíritu del relato con su inteligencia y carácter. Y en el centro pivotal, el poeta en la carne y sangre del soberbio Ed Harris. Y una estación del tren, también.




Vértigo, Alfred Hitchcock, 1958. Fetiche. Pasión. Solidez. Pasan los años y cada vez me gusta más. Es algo enfermizo, es verdad. Como lo era su director, como Scottie Fergusson (Jimmy Stewart), como Madeleine (Kim Novak), como su historia, como ese amor absoluto e imperfecto. Hay un encanto inexplicable en la laboriosa y delicada creación del geniecillo del suspenso. Esa manera de componer la acción, de capturar en el cuadro los pensamientos de los personajes, la armazón caprichosa de una obsesión sin tregua.

En tiempos de revisionismo histórico y cancelación -a ratos despiadada e insensata-, tal vez haya quienes piensen que Vértigo es un esperpento de oda al machismo y a la mujer como objeto sexual. Expreso mi desacuerdo, con vehemencia, enfermiza sí. Si algo hace de esta peli una auténtica y perdurable obra maestra es que logra lo que pocas veces el cine, y el arte de cuando en grande, alcanzan. Cifrar una trayectoria de la existencia humana en la que nos perdemos, nos desconocemos, nos abandonamos y perdemos todo horizonte, toda razón, toda moral. Y aparece total y avasalladora, la fuerza de estar ahí con ese otro, esa otra, que nos duplica, amplía, reemplaza y habita. Cada uno a su manera, Scottie y Madeleine, se buscan, se devoran, se acechan, en una espiral de encuentros con la eternidad de lo imposible.

Hasta acá esta escaramuza inacabable para mí, las líneas siguen fluyendo en mi mente pese a que ya corren los créditos finales.

Felices mirandas, siempre.

Que la diosa los acompañe. 





jueves, septiembre 08, 2022

Elvis, Baz Luhrmann

Lista La Miranda Elvis, Baz Luhrmann, 2022. Tan inmenso es el Rey del Rock and Roll que pese a ser uno de los personajes más imitados -con banales concursos variopintos a lo largo del globo- y ser objeto de algunas versiones televisivas con intención biográfica o episódica, esta es la primera auténtica biopic hecha para el cine sobre su historia personal y musical. Esperada, ovacionada, destrozada… como el mismo Elvis.

Sin ser una obra maestra, ni tampoco una gran peli, todo hay que decirlo, la cinta del cambiante Luhrmann se destaca de modo imperecedero (ajá), por la soberbia, profunda y amorosa (no se comprende de otro modo) interpretación de Austin Butler. El joven actor impresionó a Denzel Washington por la seriedad de su compromiso, al punto de recomendarlo al director australiano y este a su vez, se conmovió con la audición en la que al piano cantaba Unchained Melody con el recuerdo de su fallecida madre. Butler se alza con poder y convicción con el peso y tono de la película. 


El esfuerzo de tres veloces años preparándose, investigando, estudiando, anotando, cantando, bailando, explota en la pantalla, sin que sea posible apartar los ojos de su presencia escénica. Algunas veces dobla la voz del sureño, en otras la asume con pulcritud, lo que sí hace todo el tiempo es ser Elvis Presley. El logro reviste mayor reconocimiento porque la película traspasa varios años en la vida del rey, exigiendo la consistencia y credibilidad del paso del tiempo en su actor protagónico. Esto va más allá de la apariencia lúcida del vestuario y el maquillaje, consiste en crecer en espíritu y personalidad.


El juego de progresión narrativa instalado por Luhrmann depende de tres dispositivos, mezclados a tiempo y espacio, con resultados quizá cuestionables. Por una parte, la narración del infausto Tom Parker (Tom Hanks) articulada a una puesta en escena de rompimiento de la cuarta pared. A ese hilo conductor se enlaza cada tanto, el montaje veloz y colorido de microrrelatos saturados de sobreimpresiones de texto, cortinillas pintorescas y cortes musicales de versiones contemporáneas de temas de época. Y por último, el recurso del recuento cronológico, con saltos atrás o adelante casi imperceptibles, expuesto con un método de gradación que resulta arriesgado; una desaceleración que busca alcanzar la densidad dramática sin que parezca conseguirlo. 


Además de la prominente esencia de Butler, el otro mérito de Elvis es el de enmarcar con firmeza el legado del cantante quien supo atender el reclamo que en su fuero íntimo le hizo la música afroamericana, con esos blues eternos y la cintura precisa de voces de registro único. Más allá de la leyenda, del mito, de la celebridad, del emblema, de la propaganda, la figura de Elvis Presley es fundamental para comprender la manera cómo el rock and roll va a fusionarse con la historia del s20. 


Holly siempre ha sentido especial interés por el género biopic, de hecho parece que allá lo inventaron. Y en las modas actuales de crispetazos de superhéroes y de terror extremo, las películas biográficas representan un espasmo de taquilla que se resiste a desvanecerse. A la increíble Tanya de Margot Robbie, hay que añadir el delicado Hawkins de Eddie Redmayne. sin olvidar el intenso Ray de Jamie Foxx… y si, la Reina de Helen Mirren. En el horizonte próximo, la amenaza de Blonde con el ángel volátil de Ana de Armas, el Oppenheimer de Nolan en la piel de Cillian Murphy y, por supuesto, el Bernstein de Bradley Cooper en Maestro.


En nuestro cine, hay intentos como María Cano, Camila Loboguerrero, 1990, encarnada con dominio por la ingratamente olvidada, María Eugenia Dávila. Podría considerarse también, la ambivalente, El olvido que seremos, Fernando Trueba, 2020, que aunque es una coproducción colombo-española, aspira a retratar la vida de Héctor Abad Gómez. Y sin que llegue a ser una peli biográfica, y con todo y lo incompleta que es, no deja de ser citable Roa, Andi Baiz, 2013, inspirada en los hechos del Bogotazo cuando fue asesinado Jorge Eiécer Gaitán.    


La atracción morbosa y cómoda que sentimos por ser testigos de las peripecias de otros seres humanos que lograron superar su mortal existencia, seguirá siendo el combustible que alimenta los relatos biográficos en una búsqueda de trascendencia cuyos alcances en la vida de cada quien, son asunto de cada quien. La miranda se impone. Y la diosa lo celebra. 


Y de cierre… ¡Larga vida al Rey… Elvis! 


   


jueves, septiembre 01, 2022

1 Septiembre, 1939

Lista La Miranda Temática. La Guerra. El espejo colector de relatos no ha dejado de narrar la pesadilla más oscura que creamos los seres humanos desde siempre. El cine en sus albores cubrió de manera sublime, e interesada a la vez, ese panorama estéril donde todo pierde sentido y la Muerte se hace única.

El Acorazado Potemkin, 1925, del maestro Serguei Eisenstein, con los sucesos infames de las escalinatas de Odessa en la Rusia de 1905 como presagio de la revolución definitiva del s20: la instauración del primer estado comunista del mundo. Y del lado de acá, El Nacimiento de Una Nación, 1915, del también maestro David W. Griffith (de quien por cierto, Eisenstein desaprendió tanto), gigante ominoso que pone en la misma esfera dramática el asesinato de Lincoln y la creación del Ku Klux Klan, marca indeleble del racismo y la intolerancia de corte supremacista que pervive.

Al tiempo que ambas se elevan como emblemas cinematográficos de indudable y controversial importancia, dan cuenta del sino del s20: la lucha entre el capitalismo y el comunismo. Pugna que va a ser narrada por el cine en sus distintos escenarios y tiempos, con acerado interés desde el documental o bajo la mirada ficcional, hasta su aparatosa disolución a finales de los 90 con la caída de la Cortina de Hierro.

Pasa que en los 30 surge en Europa una corriente política que asciende veloz e imparablemente. El nazismo, tras su irónico disfraz de nacional-socialismo, encontrará en el cine -al igual que otros- un medio sustancial para esparcir sus hedores, en aroma de patriotismo, en la conciencia de los alemanes y de una Europa que atontada no logra descifrar de qué va todo esto.

Y justo un día como hoy, 1 de septiembre de 1939, hace ya 83 años, el ejército alemán invade Polonia dando inicio a la Segunda Guerra Mundial, que en sus seis años de voracidad salvaje se lleva más de 50 millones de almas, sin dejar por fuera crímenes de lesa humanidad como el sistemático exterminio judío o el bombardeo atómico en Hiroshima y Nagasaki.

La IIGM es el punto de quiebre de un siglo, en el que la humanidad entera se transformó y tocó los límites de su existencia en el planeta que carga con su magnífica y terrible presencia. Guerras fueron, guerras son, guerras serán. Y en todo ese desesperanzador encuadre, la guerra del 39-45, se recorta con singular importancia para permitirnos tratar de comprender el porqué. O al menos, que nos demos por enterados, más cuando en el mundo de hoy es posible encontrar narrativas negacionistas que pretenden que todo aquello no pasó en realidad.

Acá en LLM dejo las que por hoy considero 5 películas claves y necesarias para penetrar ese gran relato doloroso y de no repetible llamado. Aclaro que, como siempre, las listas son solo eso, listas de opciones puestas desde la propia experiencia y filtradas con el peso de la historia del cine. Sin duda, son muchas más pelis, así que invito a que en los comentarios dejen sus cinco indispensables.


El Hundimiento [Der Untergang], Oliver Hisrchbiegel, 2004. Narra los últimos días de Hitler en su bunker, basada en el diario de una de sus secretarias. Dos elementos claves: la soberbia interpretación de Bruno Ganz de una caladura impresionante y la atrevida apropiación que la generación YouTube hizo de una de sus escenas mayúsculas. Parece trivia, no se lo crean. Es el cine transformado en una verdad tan potente y escueta, al punto que requiere ser desmitificada.

Roma, Ciudad Abierta [Roma Città Aperta], Roberto Rosellini, 1945. Lanzado a las calles para contar la historia de la resistencia italiana, este relato bélico de suspenso y drama, es una de las semillas del Neorrealismo Italiano que beberá en el torrente del inconformismo (artístico, político, intelectual, existencial) para ser parte de un momento mayor con las vanguardias de la segunda mitad del siglo. A los italianos, les seguirán los franceses con su Nueva Ola Francesa, se sumarán los alemanes con el Nuevo Cine Alemán, y en sus devenires, algo de todo eso tocará otras cinematografías, incluidas las latinoamericanas.

El Cementerio de las Luciérnagas [Hotaru no haka], Isao Takahata, 1988. Setsuko y Seita, dos hermanos intentan sobrevivir en el Japón de 1945 bajo el bombardeo de los aliados. Esta peli de los Studios Ghibli no está firmada por el maestro Hayao Miyazaki, figura más reconocida del enérgico y maravilloso anime japonés, sino por su colega y cómplice Takahata, tardíamente rescatado en su exacta dimensión. Con su propia historia de vicisitudes fuera de cuadro, esta peli nos permite observar el horror de la guerra bajo la mirada de otros protagonistas, aquellos que cierta historia dio en llamar enemigos.

Dunkerque [Dunkirk], Christopher Nolan, 2017. Tratando uno de las inflexiones más significativas de la IIGM, la operación que permitió sacar a las tropas aliadas del asedio mortal de los alemanes en playas francesas, Nolan logra a través de un elaborado y genial manejo del tiempo (su eterna obsesión) narrar las historias de estos soldados en tierra, aire y agua. La fuerza de los hechos, la implacabilidad de las horas, la incertidumbre del después, el agobio espacial que quita la respiración. Una pieza maestra.

La Lista de Schindler [Schindler's List], Steven Spielberg, 1993. La infame historia del holocausto judío a manos del nazismo ha sido objeto de innumerables relatos en el cine. Ese inhumano cuadro ha sido fotografiado de diversas maneras y miradas. Esa lista, es otra lista. La película de Spielberg es considerada su obra mayor, aquella que cerró la discusión sobre el talento autoral del mago del crispetazo estilo Holly. Sin necesidad de caer en el moralismo del mea culpa occidental, cualquier cinéfilo debe ver esta cinta porque más allá de su discurso reivindicativo y heroicista, es un complejo, vasto y singular retrato de un momento salvaje e impensable logrado por el acertado conocimiento del lenguaje y poder del cine.

Trivia de cierre: Nuestro cine colombiano no ha dejado fuera de cuadro el horror de la guerra. Dejo acá también tres títulos que invito a visitar, si es acaso no los han vivido ya, cada uno en su propia clave de reto: Soñar no cuesta nada, Rodrigo Triana, 2006; El Páramo, Jaime Osorio Márquez, 2011; y la que considero una de las mejores de nuestra cosecha pos-ley de cine: Monos, Alejandro Landes, 2019. Esa peli vale todo por ver su plano final.